
Sí hablamos de Harley Quinn los desfibriladores nunca están de más, los corazones más jóvenes son vulnerables por superávit hormonal y los más maduritos por el desgaste acumulado después de trotar varios años.
Eso sí, ya puestos a pedir, coloquen los desfibriladores en el interior de las salas donde proyectarán la película para que complementen los que ya están cerca de los anuncios.












