Respetemos a los menores

¡Alerta, alerta! ¡En las CCAA donde gobierna el trifachito tienen la pretensión de adoctrinar a nuestros menores en la escuela pública!

La frase, así leída, pone los pelos como escarpias por varias cuestiones.

Comencemos por la más obvia, la de utilizar a los menores como arma arrojadiza en este juego que se traen las izquierdas y las derechas por ver quién la tiene más larga. Los unos y los otros necesitan encontrar el punto débil de los ciudadanos de a pie.

Por nuestros hijos, como dice la de Paracuellos, “ma-ta-mos”. Por eso mil y una vez vamos a caer en esta trampa, y mil y una vez nos vamos a embarrar en la pelear a muerte por lo que consideramos nuestro.

¿Nuestro?

Aquí viene otra cuestión importante.

¿Los hijos son propiedad de los progenitores? Más aún ¿Los hijos son propiedad de alguien? Los padres y madres tienen la custodia y la tutela, en ningún sitio se dice que éstos sean de su propiedad (huelga decir que las personas -los hijos lo son- sean propiedad de nadie) En este país, al menos oficialmente, la esclavitud no existe. Si alguien está en desacuerdo con esto que tire la primera piedra. Aunque vivimos en la sociedad de los ofendiditos y cualquier cosa que se diga al respecto será utilizado en contra de quien lo diga.

Siguiente cuestión.

¿Las escuelas enseñan o educan?

Algunas personas no entienden que ambos verbos son distintos pero a la vez complementarios. Enseñar corresponde a la escuela, educar a la familia, pero no podemos olvidar que algunos menores provienen de familias desestructuradas y necesitan que la escuela enseñe y eduque.

La delgada línea que separa el verbo educar y enseñar se llama respeto. Éste es imprescindible para que exista una excelente relación entre escuela y familia, y a la vez ambas partes deben transmitirlo a los menores.

Respeto para algunos equivalen a adoctrinamiento, tal vez porque nunca han entendido de qué va este verbo.

Si la política, o mejor dicho, si los politicuchos de tres al cuarto meten sus zarpas en la escuela estaremos adoctrinando a los menores, da igual el partido político que lo haga.

El adoctrinamiento tiene consecuencias, la historia reciente lo demuestra. Es cuestión de pensar si queremos una generación de personas aborregadas, descerebradas, manipulables, sin ideales propios, absolutamente robotizadas… ¿Es esto lo que queremos para nuestros menores?

El sistema educativo en España requiere urgentemente una reforma para conseguir que nuestros hijos e hijas sean los mejores. Sin olvidar que la escuela enseña, la familiar educa, si la familia no está la escuela ocupa su lugar, y todo bajo el respeto mutuo.

Si lo que queremos es un futuro mejor dejemos de juguetear con los menores, su enseñanza y su educación.

Galiana

Acerca de Galiana

Escritora
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10 respuestas a Respetemos a los menores

  1. Pingback: Respetemos a los menores – Manuel Aguilar

  2. JM Vanjav dijo:

    La propiedad debe de referirse a cosas y nunca a personas. Prueba del adoctrinamiento es precisamente aquellos que quieren ejercer derechos de propiedad que no son tales unos por ignorancia y los peores por mala baba. Este tipo de tácticas debiera estar perseguido y castigado por la ley. Malo puede ser levantarse en contra de la Constitución pero intolerable ir en contra de los derechos fundamentales de los niños. Yo los innabilitaria para cualquier cargo público de representación, mucho más grave que lo de las banderitas, al menos para mí.
    Las personas siempre antes que los símbolos.

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  3. elcieloyelinfierno dijo:

    ¡Muy buena entrada! Recuerden que el ser humano nace inocente y es la sociedad la que lo corrompe. El núcleo central -la familia- esta en crisis hace décadas y salvo excepciones, no existen políticas publicas en la mayoría de los países . La escuela publica ha pasado a cumplir una función asistencial, por lo que brinda una aprendizaje de baja calidad. Ah….y recordemos todos, que los hijos “son prestados”. Un cordial saludo.

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