![]()
Se preguntaba, porque no encontraba el camino. Pero se preguntaba también otra cosa: ¿Quien soy? Era una pregunta sin respuesta. Porque las almas perdidas, no eran nada. Ni sabían por qué, ni cuando, ni hasta cuándo. Era parte del castigo. Sólo podían ver a los demás, hacer sus vidas. Sufría viendo sufrir a las personas, lloraba impotente por no poder comprender, pero cada vez sentía más el dolor de los que en algún momento fueron sus semejantes. También lloraba por no encontrar consuelo, pero eso no era lo peor. Lo peor era el vacío.
En algún lugar, alguien mencionó su nombre, y aunque su vida fue un tormento para todos los que se cruzaron en su camino, aquel ser bondadoso, dio dignidad a tantos agravios. Sólo así, compadeciéndose de ella, la libró de su cautiverio.
Por fin, supo quién había sido y que maldad anidaba en su interior. Solo, dio gracias por sentirse liberada.
@nataliadocampo











