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Querida niña siento tu inquietud y me entristece, siento tu desencanto y lo lamento.
Pienso en tus anhelos y creo en tus pesares pero dentro de ti, querida niña, hay mucho y todo bueno crece con tiempo, madura los ideales, no te dejes vencer por el desaliento. Querida niña no dudes de tus sueños porque en ellos, hallaras ese camino perpetuo, que te alumbrara toda la vida y te llenara de dicha.
Dentro de ti querida mía, hay una estrella, que trasluce en tu sonrisa y su brillo se promulga en tu mirada. Deja que salga esa energía, que si yo puedo captarla, es porque la trasmite tu alma. No te des por vencida aunque la vida sea a veces amarga, los vaivenes son condición cotidiana y si todo parece un desastre con otro ojos lo veras mañana confía en tu criterio y no te quites razón para cambiar lo que sea un lastre en tu equipaje, pues las vivencias tienen una trascendencia, a veces sobre valorada.
Querida niña estimada, siente que las cosas pasajeras no pueden dañar tu esperanza, cuanto más empeño y serenidad añadas a tu balanza, más segura y libre te sentirás mañana…
Mañana cuando tu cielo se despeje y las nubes grises de tus recelos se conviertan en colores luminosos, todo tendrá sentido y será armonioso.
Por todo eso que hoy te perturba, solo deseo, querida mía, que la paz se apodere de tu alma y la inquietud, sea de ella desterrada.











