Una de crispación

Estamos en campaña electoral y todas las formaciones políticas han tocado a rebato. El problema se plantea cuando ninguna de ellas tiene nada que ofrecer. Lamentable, pero es así, porque en ninguna hay ningún hombre o mujer de Estado, nadie a quien se le pueda colgar el cartel de político de altura.

Ante una tesitura así las diferentes direcciones de campaña se plantean esconder la cuestión. ¿Cómo engañarnos a los de a pie y hacernos creer que el de la foto es de raza cuando no es más que un candidato prefabricado y hueco?

Todos han recurrido a la misma fórmula pueril y peligrosa, la crispación. Cuanto más crispado sea el ambiente menos cuenta nos daremos los votantes de las faltas del candidato.

El PSOE sabe que para seguir gobernando tiene que hacer un mundo de las cosas más insulsas, cocinar las encuestas al estilo Tezanos, colgarse medallas y sacar pecho cada vez que la ocasión lo permita, lavarse en agua bendita en temas espinosos, y hacer mucho populismo. ¿Gobernar? A todo no se puede estar, que la Administración lleve tres años paralizada, contando el dontrancredismo del Gobierno de Rajoy, es lo de menos. A la pregunta ¿cómo estamos los de a pie? Da igual, Sánchez y los suyos son interinos, o ni siquiera eso.

Podemos, socio del gobierno, no se resiste a que Sánchez se lleve todos los honores. Pablo Iglesias no ha venido a la política para que otro le quite el protagonismo, faltaría más. Hace lo que mejor sabe hacer, arengar a las masas a salir a la calle. Vende que saliendo a gritar a la calle se modifican temas importantes como las pensiones, los salarios, las hipotecas… No mide las consecuencias de agitar a las masas. Ni mucho menos que la calle es un bumerán, debería tener más cuidado, pero le da lo mismo, sabe que está de paso.

Albert Rivera pensó que Pablo Casado le robaría protagonismo, pero son tal para cual. Dos repeinados niños de papá que presumen de ser de centro mientras hacen guiños constantes a la ultraderecha. No es consciente de las cerillas que están entregando a los pirómanos que habitan en ella. El catalán va a lo suyo, y lo suyo no es lo nuestro.

El PP sigue enfrascado en su línea de demostrar que el PSOE le robó el poder. Para ello está resucitando, con inestimable colaboración del Gobierno de Sánchez, los fantasmas del pasado. No son conscientes de que éstos están ahí para todos, dañando a la derecha y a la izquierda, y al mismísimo sursuncorda porque en este país estamos escasos de pedagogía democrática y nos sobra rencor y mala leche.

Los de a pie estamos tragando con esta crispación con la misma naturalidad que padecemos el frío en el invierno. Nos estamos dejando manipular por esta panda de incompetentes que, aunque se califican como políticos, han venido a chupar del bote porque les importamos una mierda.

Quizás nos merezcamos lo que nos pase y lo tengamos bien merecido.

Galiana

Avatar de Desconocido

About Galiana

Escritora, bloguera, podcaster, enamorada de todo lo que huele y sabe a Cultura
Esta entrada fue publicada en La columna de los lunes, Periodismo y etiquetada , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

7 Responses to Una de crispación

  1. Avatar de cmacarro cmacarro dice:

    Sí. Quizás el problema no sea de los políticos, sino de los votantes. Quizás la mezquindad esté en el adn del español y por ello estamos condenados a que nos representen políticos mezquinos. Quizás tengamos los representantes que nos merecemos.

    Me gusta

  2. Pingback: Una de crispación – Manuel Aguilar

  3. Avatar de antoncaes antoncaes dice:

    Hoy no has dejado títere con cabeza, y nunca mejor dicho, ya que todos son los títeres de otros que mueven los hilos, no se acaban de dar cuenta que los hilos se les están enredando y van ha acabar como todos nosotros, hechos un lío.

    Me gusta

Replica a cmacarro Cancelar la respuesta