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Desde las trincheras
se escucha el sonido de las granadas.
El viento ha cesado.
Los cadáveres han desaparecido.
Desde este punto del ecuador
se divisa un arco iris.
El equipo de salvamento aún no ha llegado.
Cojo mi fusil
para resucitar 1000 vidas.
Me despojo de mi uniforme de soldado
y lo quemo
en la fogata de San Juan.
Ahora ya no soy soldado
ahora soy un médico,
médico convertido en psicólogo,
psicólogo convertido en músico,
músico transformado en poeta.
Porque en mi interior
reside un ejército que puede combatir en 1000 batallas,
y ganarlas una por una
como si fuera un alfil,
en una de las aperturas del juego de ajedrez.












Me encanta… como todos los jueves…es un verdadero placer el leer la poesía de Sara Rivera
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Muchas gracias de nuevo, y decir que tambien para mi es un placer contar con lectores que disfruten de mis poemas.
Un saludo
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Excelente poema. Abunda en sencillez y a la vez en elocuencia. Besos y abrazos.
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Muchas gracias de corazon.
Un saludo.
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