![]()
¡Nada de lo que le rodea le satisface! Maldita edad del pavo.
Si su padre dice algo, él rezonga por lo bajo, pone los ojos en blanco y se queda como si no existiera. Si se lo digo yo, me da unas voces y la espalda
Si hay algo que contar, por supuesto a nosotros, ni soñarlo.
Ay! juventud divino tesoro que te vas para no volver ¡Y ni puñetera falta que hace!
Una tarde me lo encontré tendido en su cama y no dijo nada por mi intromisión en su santuario.
Y de pronto, como por ensalmo, me miró a los ojos y me dijo:
-Mami, esta vida es una mierda, cuando yo tenga cincuenta años tú y papi estaréis muertos.
Vi en su cara algo que hacía tiempo no había visto. Esa cara que ponía cuando era pequeño y le decía que íbamos al médico. Mitad preocupación, mitad resignación.
¡Qué contrariedad!
Me acerque a él y le abracé meciéndome en mi regazo. ¡Qué pena que se sintiera desamparado!
No supe qué hacer para consolarlo. Después de todo estaba en lo cierto.











