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EL RUIDO ES UN ÁNGEL
Te acostumbraste a pasear
por las veredas sombreadas,
pensaste en cada uno de los movimientos
sometidos al libre albedrío
de los ritmos aritméticos.
Pululabas por doquier
dando rienda suelta
a tu imaginación sin límite.
Soñabas con seres
que no pertenecían a planeta alguno,
y de ésta forma,
tú te transformabas en cientos de imágenes
proyectadas en cuarzos alternativos.
Lo querías todo
pero no querías NADA.
Solías tararear melodías
que blandían al viento
pequeñas notas desdibujadas
de su pentagrama numérico.
Y al recordarte de nuevo
desaparezco contigo,
pues al escuchar
tu impávido murmullo,
nos fusionamos
en espíritu etéreos;
Cuyo destino,
es deambular
por los márgenes de la vida,
deleitándonos,
con las notas sordas de los ángeles
que juegan traviesos
a proyectar ilusiones,
sobre las almas esquivas.
Sara Rivera











