La ciudad visigoda perdida III

vega baja 3

La ciudad visigoda perdida III

¡Nacho es el culpable del frío, del hambre y del sueño que estoy pasando! ¡Nacho y sus malditas grabaciones! Meses contándome chismes sobre lo que sucede por las noches en estas excavaciones arqueológicas. ¿Cómo voy a creerme que hay un señor paseándose por aquí a las tantas, dando voces y hablando en un idioma extranjero?

Aunque, pensándolo bien, algo de razón podrían tener los que afirman tal cosa. El supuesto espectro bien podría ser un guiri borracho buscando su hotel. Todavía me acuerdo de aquella señora que llegó a la redacción jurándome por sus hijos que los cuentos de Nacho eran ciertos. Fui cruel con ella, lo admito: le pedí que volviera con una foto, y aún la estoy esperando.

A pesar de no tener nada sólido, aquí estoy, maldiciendo los cuentos chinos de Nacho, porque al final parece que no son más que eso.

Es mi amigo desde hace años, pero eso no le da derecho a meterme en este lío. ¿Acaso no tenía nada mejor que hacer que llamarme esta mañana y soltarme:
—Julián, tengo pruebas de que los restos arqueológicos encontrados pertenecen a la antigua capital del reino visigodo.

Quizá pensó que no le haría caso, lo que demostraría que me conoce muy mal. ¡Si hasta tengo erecciones mentales solo con escuchar la palabra “visigodo”!

Escuché las grabaciones de Nacho y supe al instante que la excursión nocturna a Vega Baja estaba asegurada. Demostrar que estoy paseando por la antigua capital visigoda sería como dar con la piedra filosofal.

¡Nacho, por tu santa madre, espero que no me hayas contado una milonga! Eres mi amigo y sabes lo mucho que me implico con estas cosas. La Vega Baja y el asunto visigodo se han convertido en mi mayor obsesión, según mi mujer, y vaya si tiene razón.

Recibí la llamada de Nacho y salí escopetado hacia su casa. No quería que me diera detalles por teléfono. Desde ayer sospecho que alguien más escucha mis conversaciones, pero esa es otra historia que saldrá a la luz en su momento. Ya me dirán que el Gran Hermano no va a perder el tiempo usando satélites espías para espiar a un vulgar toledano… Pero, por si acaso, me curo en salud. Nunca se sabe.

To be continued…

Galiana

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Escritora, bloguera, podcaster, enamorada de todo lo que huele y sabe a Cultura
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