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Llegaron las promesas electorales de Rajoy. Más que nada porque tenían que llegar en una campaña diseñada por los mandatos de la actualidad internacional, y a golpe de redes sociales.
La cuestión no está tanto en ponerle oídos a lo que Rajoy promete. Visto lo que prometió, y lo que hizo una vez llegado al poder, nos debería sobrar y bastar para no confiar un ápice en él. El punto radica en saber si los votantes del PP, fieles donde los haya, están dispuestos a tirar su voto a la basura y condenarnos con ello al resto.
Rajoy basa sus promesas en problemas que pesan como una losa sobre las espaldas de los de a pie. Empieza prometiendo creación de empleo. Él entiende por ello repartir el poco trabajo que hay con sueldos irrisorios, rayando en la semiesclavitud, donde el empresario puede hacer y deshacer a su antojo y el trabajador acepta lo que sea con tal de pagar facturas. Lo que se conoce como la precariedad laboral.
Continúa en su listado de promesas con los temas sociales, que venden lo suyo desde siempre en campaña. Sanidad, Pensiones, Prestaciones Sociales son campos que dan juego. No debemos olvidar que desde Bruselas nos han dicho que en enero toca recortar en estos sectores, así que todo lo que prometa por este lado quedará en agua de borrajas.
Lleva con orgullo sobre su pecho el crecimiento económico de este país tras la crisis. Lo de que solo lo vea él y lo disfruten los ricos lo vamos a dejar para otro rato por no herir sensibilidades.
La cuestión catalana le sirve para congraciarse con la ultraderecha al hacer hincapié en que su partido es el defensor de la unidad de España. Se le da bien al líder de los populares apropiarse de la bandera del país, pero por ahí le han salido duros competidores.
En el tema de la Educación habla de mejoras. Por favor, no nos haga reír. ¿Se le ha olvidado que la Ley Wert, retrograda e involucionista hasta decir basta, fue obra de su maravilloso Ministro del ramo?
Rajoy toca el tema de la corrupción, faltaría más, pero no como un problema endémico de su partido, sino como algo sistémico de la Administración que, bueno… ejem… es mejorable.
Sabe el líder del PP que las familias llevan cuatro años soportando lo insoportable con sus recortes. Para congraciarse con ellas, y sobre todo con las que tiene un familiar dependiente, Ley de Dependencia que en la práctica ha derogado, quiere crear un cheque para familias con discapacitados. También ha prometido que aumentará las cantidades de los cheques familiares ya existentes. Una burla más, ¿qué le vamos a hacer?
Hemos dejado para el final su promesa estrella, la que tiene que ver con los impuestos. Ya prometió hace cuatro años bajarlos, ahora incurre en el mismo error porque cree que somos idiotas o algo parecido.
Promesas y más promesas, eso es lo que suelta Rajoy por su boquita. Lo normal a la altura de la peli que estamos es hacerlo, pero alguien debería decirle que ya no cuela.
Galiana












Fantástico escrito.
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Muchas gracias
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Mentiroso compulsivo donde los haya que pretende que los votantes somos estupidos a excepción de los estómagos agradecidos, timoratos e ignorantes que ya sabe le votarán ya si no no encajan sus datos salvo que al final se descubra que también haya corrupción en el recuento de votos cosa que espero que no
Increíble que no haya dimitido y pánico a que pudiera ser reelegido A ver si los dioses nos escuchan y apoyan la cordura y la razón
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Tenemos de aquí al 20 de diciembre para demostrarles a todos que no podemos seguir con un presidente del Gobierno y un partido en el poder que pertenecen a otra época y que no nos llevan al futuro
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