En una semana marcada por la entronización de Felipe de Borbón y el papelón que está haciendo “La Roja” en el Mundial de fútbol de Brasil, a nosotros se nos ocurre cuestionar el artículo 1.2 de la constitución: “La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado”.
Felipe de Borbón será rey porque así lo han pactado entre la Casa Real, Rajoy, Rubalcaba y los Medios de Comunicación, con lo cual se hace verdad eso de “todo para el pueblo, pero sin el pueblo”.
Con este acuerdo en los despachos y dejando a un lado que han obviado la Constitución en su artículo 92, que ya es, es evidente que la soberanía nacional de residir en el pueblo va a ser que no. Es más, la ciudadanía queda retratada como un grupo de personas medio aleladas que necesitan ser tuteladas por el Estado.
Quienes se han conjurado para que la Jefatura del Estado se decida por consanguineidad y no por la voluntad del pueblo, nos han vendido la moto que no es tiempo de Referéndum alegando que la cuestión de quien está al frente del Estado ya fue decidida cuando en el 78 se aprobó la Constitución.
Por partes, que mezclamos las churras con las merinas y así nos va.
Cuando se realiza la Constitución del 78 se viene de una Dictadura que ha impuesto a Juan Carlos de Borbón como Jefe del Estado bajo el título de rey. En ese momento preguntarle al pueblo si era partidario de una República o de una Monarquía, con un Ejército con ganas de seguir mandando, hubiera sido una temeridad. Hoy, en pleno siglo XXI, el Ejército no es ninguna amenaza para el Estado y no tenemos a ningún Tejero dispuesto a hacerse con el poder dando un Golpe de Estado.
Las Cortes Constituyentes que elaboraron el texto constitucional peleaban no solo por la redacción del mismo. El quid de la cuestión estaba en que los diferentes partidos políticos, algunos de nuevo legalizados tras la Dictadura, no quedaran unos encima de otros, y todos más o menos bien situados.
La cuestión es: si las circunstancias en las que se aprobó el texto de la Carta Magna han desaparecido, si la necesidad de cambiarla de arriba a abajo es más que evidente ¿por qué no se hace?
Sencillamente porque hay mucho “cacique” que no siente las piernas temeroso de darle a la ciudadanía el mando, la ocasión de decidir qué tipo de Estado quiere tener los próximos 40 años, porque al hacerlo van a dejar de ser unos “chupópteros” de Papá Estado.
En el fondo la negativa a reformar la Constitución no es más que eso, una lucha de poder entre quienes lo tienen y lo manejan en beneficio propio, y quienes creen que el artículo 1.2 de la Constitución está ahí para algo más que figurar como declaración de intenciones.
Galiana












Acojonados están y ya vamos en la votación de vota.referendumrealya.com por más de 58.000 votantes. Algo se está cambiando.
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Tengo esperanza en que si Felipe no tocar nada en unos años veamos la III República
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