Estamos a las puertas de la campaña electoral al Parlamento Europeo y en la UE están pero sin estar, como de costumbre.
Merkel en su defensa alegará que tiene los ojos puestos en Ucrania, donde se está liando parda sin que nadie haga nada por pararlo. El asunto ya va por incendiar edificios con personas dentro, lo cual se asemeja peligrosamente a los horrores de la II Guerra Mundial, y Bruselas mirando para otro lado, lo que demuestra que de los errores no aprendemos.
Podríamos, siendo magnánimos, pensar que la UE está acongojada ante el temor a una nueva guerra en su territorio y que no abre el pico por estar en medio de unas elecciones, pero hasta ahí puede llegar nuestra inocencia. Pasa lo que pasa porque en Bruselas lo de tomar decisiones lo hacen “tarde, mal y nunca”.
Dejando a un lado los sucesos en Ucrania, que ya es, y como se está infravalorando el poder de Putin, nos centraremos en las elecciones europeas.
Por si el personal no se ha dado cuenta todavía en menos de 20 días nos lo jugamos todo, y estamos echando en falta muchas, demasiadas, cosas.
Los partidos, por empezar por algún sitio, no tienen un programa que presentar a los votantes. Lo de pedir que sea digno, decente y con contenido ya nos parece una utopía, y nos daríamos con un canto en los dientes con que al menos tengan uno plasmado en papel.
No es que nuestros políticos sean de ésos que se ajustan al programa una vez llegan al poder, Rajoy es claro ejemplo de ello, pero con esta desgana suya lo que están promoviendo es la abstención. Luego dirán que si la lluvia o el sol deja a los votantes en casa, que si el fútbol nos distrae, o que si el personal solo piensa en vacaciones. Quienes tienen que convencer a los ciudadanos con ideas son ellos, y lo que se dice hacer su trabajo no lo están haciendo porque les falta lo principal, las ideas.
La campaña se centra en sacarse los unos a los otros la mierda que tienen bajo las alfombras, al menos en lo que respecta a los políticos españoles, y con eso creen que todo está resuelto, lo cual es “una tomadura de pelo” de primer orden.
Cierto que cuando llegue el 25 de mayo nosotros, los ciudadanos, tenemos la ocasión de hablar en las urnas. Aquí es donde viene la segunda parte. Somos tan imbéciles que pensamos que no votar es mostrar cuan desencantados estamos de la política, craso error, pero es lo que haremos.
Al final todos atrapados en un bucle diabólico. Políticos que propician la abstención descaradamente porque les beneficia, ellos siguen en su poltrona y los ciudadanos aceptan sin más la situación.
Con estos mimbres es cómo se va a desarrollar la campaña electoral al Parlamento Europeo, y mientras en Ucrania hay una guerra civil que desde Bruselas no quieren ni ver.
Galiana












En resumen con tus palabras: ‘Al final todos atrapados en un bucle diabólico’
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Del que parece no podemos salir
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