Llevamos una semana donde el personal se lo está currando, ganándose el jornal como nunca.
En Moncloa tienen a los maquilladores oficiales que no dan abasto. Lo suyo tiene candidatura cuando menos a los Goya del próximo año. El maquillaje que han tenido que darle a los números del déficit de las CCAA vale esa candidatura cuanto menos, ahora que el trabajito de todos los meses con la Tasa de Desempleo es otra candidatura que la Academia del cine no puede obviar.
Si en Moncloa le dan a esto de la “¡Sombra aquí!, ¡sombra allá!”, en Ferraz Rubalcaba ha decidido poner sus barbas a remojar. El batacazo de Hollande en las municipales francesas le ha dejado tiritando. Cierto que los socialistas españoles cruzan los dedos y se conforman con no perder por goleada en las europeas de mayo, pero tras lo sucedido en Francia con sus primos hermanos se temen una debacle mucho peor que la de las últimas elecciones.
Sin ánimo de tocar las narices al personal, en España ya se nos podía pegar algo de los galos. Que el partido gobernante pierde las elecciones municipales, conjugan los verbos cesar y dimitir de todas las formas posibles, igualito que en España. Hollande no se ha andado con tonterías y ha hecho una remodelación de Gobierno donde el favorecido ha sido el español Manuel Valls que ha pasado de Ministro de Interior a Primer Ministro a pesar de la xenofobia que destila por los cuatro costados.
Sigamos en Francia donde Anne Hidalgo, española para más señas, dirigirá la Alcaldía de París. Una mujer por vez primera ocupando un puesto como éste. ¿Algún día las mujeres deberemos de dejar de ser noticia por ser la primera vez que en función de nuestro sexo llegamos a algún sitio?
Hecho el guiño a las mujeres volvamos a suelo patrio porque algunos quieren ser “la novia en la boda, el niño en el bautizo, el muerto en el entierro”
Podemos entender que Rouco Varela no encaje bien el haber dejado de ser Presidente de la Conferencia Episcopal, pero de ahí a que vaya de pirómano por la vida va un abismo. El Cardenal se “canteó” lo suyo desde el púlpito de la Almudena en el funeral del Presidente Suárez. Alguien debería decirle que eso de tratar de meter miedo al personal con una nueva guerra civil es poco menos que una imbecilidad, y sobre todo cuando su discurso lo que pretendía era culpar al independentismo catalán de ello. Cuanto ganaría monseñor si se dedicará a evangelizar a los suyos en las misiones, y dejara de postularse para Ministro en el Gobierno tan poco aconfesional de Rajoy.
Lo dicho, el personal está muy atareado y eso que solo es jueves. Mañana seguro que el Consejo de Ministro alguna nos lía, por eso que se acercan las vacaciones y aguarnos la fiesta a todos.
Galiana











