Las barricadas son para el verano
Me prometía un verano muy feliz y relajado, trabajando a medio gas por la desertización de la vida madrileña el mes de agosto, pero me he llevado un auténtico chasco.
Al parecer, tanto el Gobierno como la Patronal tenían la misma idea de que iban a estar buena parte de nuestros cuadros sindicales en la playa, en la montaña o (la crisis obliga) en el pueblo con la familia de veraneo. Y visto que teníamos nuestras fuerzas mermadas, se han empeñado con un afán digno de mejores causas en darnos tarea a los que continuamos al pie del cañón.
Se prodigan los ERE y los despidos. Con la Reforma Laboral en la mano, para la Patronal es fácil y no necesita excesivos recursos para llenar la calle de desempleados. En cambio, para las organizaciones sindicales como Comfia-CCOO Madrid, en la que trabajo a tiempo completo en tareas de Organización y Comunicación, nos cuesta sangre, sudor y lágrimas el intentar parar la avalancha de agresiones individuales o colectivas que sufren los trabajadores.
Continúan desbocados con sus innumerables propuestas (por llamarlas de alguna manera) para solucionar la crisis. Como los Mandamientos de la Iglesia Católica, se resumen en dos:
- que lo haga gratis o casi gratis, con unos salarios cuya curva de descenso sea directamente proporcional a la curva de las barrigas de los oligarcas de turno y sus beneficios.
En estos sesudos y novedosos planteamientos coinciden milimétricamente el Gobierno derechista, la patronal, sesudos analistas y el siempre omnipresente FMI. Pese a sus aparentes discrepancias, que obedecen más a la puesta en escena que a divergencias reales, su receta es fácil, pedir sacrificios a los de siempre, sin límite y sin que se vea el fondo ni la luz al final del túnel.
Y así andamos, dando guerra en las calles, en los centros de trabajo, en los Tribunales, en los medios de comunicación, en Internet y en todas partes. Porque todas las trincheras son buenas y necesarias en esta desigual lucha de clases en la que estamos enfangados, intentando defender los intereses de la clase trabajadora y de la ciudadanía, y un modo de vida democrático y tolerante.
Sirva esta tercera colaboración mía en este blog de galianaycia como modesta llamada a la rebelión como forma de supervivencia y de dignidad, como personas y como colectivo.
@joseraigal












Anda yaaa, serás creíble día que defiendas a los curritos sin vivir chupando del bote. Aprende de Marcelino Camacho, que mantuvo su trabajo en la Perkins.
Por la eliminación de TODOS los puestos de liberado sindical YA!!!
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