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Sánchez tiene gobierno, y le ha dado un zas en toda la boca a todo Dios. Vayamos por partes, que han sido tantos los golpeados que hay que ir despacio.
Para empezar, quienes le acusaron de tener que formar un gobierno Frankenstein se han llevado una gran desilusión. (Por cierto, hay que ver lo ignorantes que son algunos, el doctor se llamaba Víctor Frankenstein, la criatura nunca tuvo nombre). El gobierno de Sánchez no incluye miembros de Podemos ni de ningún partido nacionalista !Vaya por Dios!
Para seguir contemos las mujeres que ha nombrado ministras. Aunque no hace falta, ganan por goleada. Las designadas por Sánchez tienen un currículo ante el que hay que quitarse el sombrero, no han sido impuestas por cupo, ni por ninguna ley cremallera, ni para contentar al movimiento feminista. Van a demostrar que ocupan carteras importantes como Justicia, Trabajo, Economía y Hacienda porque valen. El Ibex está aplaudiendo especialmente el nombramiento de estos dos últimos ministerios, Ana Patricia Botín también.
Los científicos españoles llevan años quejándose que no se presta atención a la Ciencia. Ahora tienen un ministerio cuyo máximo titular lo ocupa un tal Pedro Duque, que alguna cosilla sobre ciencia e innovación entiende. Y no, no está ahí porque tenga carné de socialista, ni porque Sánchez le deba un favor. Sencillamente está porque el Presidente ha buscado al mejor aunque sea un nombramiento mediático.
Cultura también tiene ministerio propio, ¡ya era hora que volviera a tenerlo! Máxim Huerta tiene una tarea por delante que no se esperaba, que no ha buscado, pero démosle los cien días de cortesía como al resto del gabinete para que presente qué va a hacer antes de crucificarle.
Esos que gritaron hasta quedarse afónicos que el PdeCat se cobraría los votos de la moción de censura a Rajoy pasmados se han quedado ante el nombramiento de Josep Borrell como ministro de exteriores, abiertamente contrario a los independentistas.
Por si a alguno se le ocurre la absurda idea de pensar que el Presidente Sánchez sufre de catalanofobia el nombramiento de Meritxell Batet como ministra de Política Territorial y Función Pública es para que vayan achantando la mui.
El gobierno de Sánchez ha venido para quedarse, no es provisional. Quienes piensen que en octubre habrá elecciones les va a costar trabajo hacer que suceda, pero en política nada es imposible.
Tenemos un gobierno de personas preparadas, un gabinete fuerte. Algunos son de la máxima confianza de Sánchez sí, pero avalados por un currículo cuya gestión en puestos anteriores es incuestionable. El Presidente no tenía hipotecas que pagar, ni con los suyos, y se ha notado en los nombramientos.
La Oposición se tendrá que emplear a fondo si pretende joderle de aquí al 2020. El PP tendrá que esforzarse si quiere echar a PSOE. Podemos veremos si es de palabra o sigue poniendo palos en las ruedas como hasta ahora. Ciudadanos tendrá que afilar más sus colmillos porque Sánchez les ha subido el listón. Los nacionalistas deberán negociar, negociar, y negociar si quieren sacar tajada.
Parece que la política vuelve a este país, al menos esa pinta tiene.
Galiana