
Halloween volvió un año más. Este año influido por la película de Joker, que no trata de difuntos en sentido estricto pero tiene un lado gótico y siniestro muy acorde con esta celebración.
¿Importamos miedos y terrores anglosajones o, por el contrario, hacemos nuestros los remedios que pretenden frivolizarlos en un intento de enfrentarlos despreocupadamente?
