Desaparecida II
Sara había salido como todos los días para ir al trabajo. No había informado a su marido de cena alguna con los compañeros. Es más, le había puesto un WhatsApp diciendo que llegaba a la cena en hora, hecho que nunca sucedió. Ella tenía por costumbre cenar con sus colegas en Navidad y antes de las vacaciones del verano. Ese día él la bajaba al trabajo y después acudía a recogerla en cuanto ella decía, no quería que volviera a casa en taxi, de esto último sus compañeros de trabajo dieron fe recalcando que solía llegar en unos diez minutos tras el aviso de su mujer, lo cual nos sugiere que él estaba cercano siempre.
La familia de Sara se reducía a sus padres, era hija única. El matrimonio vivía hace tiempo en una residencia de lujo para mayores; el padre padecía desde hace años Alzheimer y su madre sufría una extraña enfermedad mental que ningún médico había conseguido diagnosticar. Era mejor que estuvieran internados allí. El equipo de la residencia nos comentó que César era el yerno perfecto, atento con sus suegros y con su mujer.
Las personas tan idílicas siempre me dan mala espina, no puedo remediarlo.
Cuando una persona desaparece como si se lo hubiera tragado la tierra los familiares más cercanos suelen estar involucrados. En este caso los padres de Sara estaban descartados, ella no tenía hermanos; carecía de alguna amiga íntima concreta, la única persona de la que se podía sospechar era César, su marido.
Durante meses se mostró como el esposo abatido, hundido, desesperado; no fuimos capaces de encontrar indicio alguno que nos hiciera pensar que él pudiera estar implicado en la desaparición de Sara. Tampoco hallamos nada que nos hiciera sospechar que estuviera preparando su marcha del hogar.
Investigamos a todos sus compañeros de trabajo, ninguno de ellos tenía razones para borrarla de la faz de la tierra.
Una mujer sin Redes Sociales, cosa extraña en estos días pero así era. No había habido movimientos en sus cuentas bancarias y la actividad de su teléfono móvil había cesado unas horas después de terminar su jornada laboral, tan solo el famoso WhatsApp a su marido: “Salgo ahora mismo del trabajo, llego bien para cenar. Si hay atasco te lo digo”
Continuará…
Galiana
¡Gracias por tu atención!

