
En nuestra sociedad civilizada occidental todavía tenemos ciertos tabúes, ciertos temas que no gustan de ser tratados abiertamente, sobre los que no está bien visto hablar de ellos. Y no me refiero al sexo, tan manido, que ya perdió su pedestal de intocabilidad, sino a otros temas más escondidos que parecen estar relegados a la oscuridad: la vejez, la enfermedad, la pobreza, la discapacidad… Pienso ahora en la muerte, reina y señora.
Hoy se celebra el día de los difuntos en la religión católica, y se me ha ocurrido dedicar el mes de noviembre a uno de los temas más temidos en nuestra sociedad: la muerte.
Hoy, sobre el miedo a la muerte.
—ooo—
La muerte es algo que no debemos temer porque, mientras somos, la muerte no es y, cuando la muerte es, nosotros no somos.
Antonio Machado, 1875 – 1939.
Poeta español, el más joven representante de la Generación del 98.
Autor de obras como Campos de Castilla.
—ooo—
Los hombres temen a la muerte como los niños tienen miedo a la oscuridad y, de la misma manera que este miedo natural de los niños es aumentado por las historias que se les cuenta, lo mismo ocurre con el otro.
Francis Bacon, 1561 – 1626.
Filósofo, político, abogado y escritor inglés.
Autor de obras como La nueva Atlántida.
—ooo—
De todos modos, no le tengo miedo a la muerte. Ni el más mínimo. Uno no puede temer lo que no puede vivir. La única muerte que vivimos es la de los demás. Es lo peor que se puede vivir. Y ya es lo bastante malo, ciertamente.
Tom Rachman, 1974 – Actualidad.
Novelista canadiense.
Autor de obras como Los imperfeccionistas.
—ooo—
Reflexión: Ese miedo a la muerte que todos albergamos nos hace utilizar eufemismos para referirnos a ella, para no nombrarla directamente. Como si fuera una palabra maldita, utilizamos otras en su lugar u otras expresiones alegóricas: la pérdida, el fallecimiento, la hora de la despedida, el final del camino, el último viaje, dejó de sufrir, el sueño eterno, se ha dormido para siempre, descansa en paz.., todo ello para no decir LA MUERTE. Tal vez, si la miramos de frente, si la nombramos, si la asumimos, si la tratamos como parte de la vida, si la aceptamos e incluso si la estudiamos… ¿Tal vez fuera más aceptable, más asumible, más entendible, más cercana, más llevadera?
En cualquier caso, me parece muy razonable la frase de Fernando Trujillo Sanz a tenor del miedo a la muerte: La gente teme lo que no entiende y más si está relacionado con la muerte.
Tenía otras frases guardadas:
Marlene Dietrich: ¿Miedo a la muerte? Uno debe temerle a la vida, no a la muerte.
Epícteto de Frigia: La fuente de todas las miserias para el hombre no es la muerte, sino el miedo a la muerte.