Llegó a la hora convenida y se quedó en ropa interior.
Estaba en su propia casa. Era ya avanzada la tarde, principios de agosto y hacía un calor insoportable.
Todo podía parecer normal, salvo que su mujer en ese mismo momento celebraba una fiesta.
En la invitación a la misma se especificaba con claridad que la temática sería el nudismo, se rogaba acudir sin ropa.
Los invitados le miraron extrañados, o fue al revés.
Galiana


