La consulta soberanista en Catalunya se va a celebrar el 9-N en plan casero, las urnas se pondrán en locales de la Generalitat y todo se hará como si fuera legal, pero tan solo “cómo” porque de legal no tiene nada.
Mas y su prepotencia en todo este asunto le han llevado a plantear una pantomima de referéndum, con tal de no dar su brazo a torcer. Lo de menos es si Catalunya sale o no beneficiada de todo esto, el caso es quedar por encima del Presidente del Gobierno.
Cuando todos pensábamos que con la suspensión de la Ley de Consultas por parte del Tribunal Constitucional se iba a poner punto a la cuestión catalana, el President resulta que prefiere orquestar una pantomima que a todas luces no se ajusta a la Constitución.
El President quiere una consulta aunque sea un mero paripé que no va a ninguna parte, con ello coloca la pelota en el tejado del Gobierno de Rajoy, al que en breve veremos otra vez moviendo ficha en esta partida de irresponsables prepotentes y soberbios que entre ambos presidentes están teniendo.
Para potenciar su actitud Mas intenta hacer creer a quien quiera escucharle que en todo este tinglado es una doble víctima. Por un lado el Estado Español es su enemigo, ya le vale ir por ahí, ya que Rajoy no atiende a razones, no le ha querido escuchar. Alguien debería decirle al President que él adopta la misma postura de cerrazón que el Presidente del Gobierno.
Por otro lado se siente traicionado por ERC, y por la falta de consenso de varias formaciones políticas catalanas. El President debe entender que por la vía legal le apoyan hasta las ratas de las cloacas catalanas, pero cuando todo se reduce a una parodia que raya en lo absurdo el personal se baja del barco en cuanto puede y las circunstancias le dejan.
Es cierto que la nueva ocurrencia de Mas supone la ruptura de facto con ERC, su socio de Gobierno, y eso puede ocasionar que se adelanten las elecciones autonómicas. Oril Junqueras se ha cansado de las gracietas del President, no está dispuesto a participar de un engañabobos. Es independentista, y el independentismo de Cataluña se lo toma como algo más que un juego de poder entre Catalunya y el Estado Español.
La cuestión catalana se enreda a cada momento, ha entrado en un camino donde lo absurdo y lo incoherente se imponen a la cordura, la mesura y el buen hacer. Se está convirtiendo un tema muy serio en una charlotada donde Mas y Rajoy se mofan de todo y de todos.
Rajoy es ahora quien mueve ficha, ¿qué va a hacer? No lo sabemos, probablemente dejará pasar el tiempo enarbolando la bandera de la inconstitucionalidad de todo lo que quiere hacer Mas ¿Se atreverá a suspender la autonomía de Catalunya? Tema peliagudo, y debe pensarlo mucho antes de dar ese paso ¿Irá más lejos y aplicará el artículo 8 de la Constitución? Eso son palabras mayores, cuidadito con poner al Ejército en la calle para solventar cuestiones.
Mas y Rajoy sabrán lo que están haciendo, donde nos han metido a todos, donde vamos con esta cuestión y con la que está cayendo.
Galiana