Miradas furtivas: Mefistófeles era chino

 

Al no andar sobrado de comunicación con el demoño, y cómo quiera que es fuerte la tentación de la eterna juventud, a falta de pactos sobrenaturales siempre queda la disciplina y constancia en el ejercicio físico y la alimentación.

Eso no quita para que Mefistófeles se permita recordar su presencia al Fausto de turno por cualquier medio. Y la cuenta de pasos del reloj chino pero fiable sirve a la perfección para recordarnos que, de una u otra forma, al final pagaremos nuestra parte del trato.

 

@joseraigal