Es 28 de septiembre, ha pasado el famoso 27S, Catalunya sigue siendo una CA de España, y aunque Rajoy demuestre su ignorancia los catalanes son españoles y europeos por virtud del artículo 11 de la Constitución.
Las encuestas de intención de voto daban como ganadores a los independentistas, tantas predicciones, tantas especulaciones encaminadas a manipular la libertad de voto de los catalanes de forma soterrada y mezquina, no hubieran sido necesarias. Los soberanistas estaba cantado que iban a ganar gracias a que los catalanes acudirían a su cita con las urnas sin hacerse los remolones como así ha sido.
Casi que sabemos quién va a gobernar Catalunya, no quien será el President de la Generalitat, eso todavía está por ver. Lo que sucedió ayer es lo mismo que ocurrió el pasado 24 de mayo, unas puras y duras elecciones autonómicas donde la mayoría absoluta ha desaparecido del mapa y los pactos se convierten en protagonistas decisorios.
Lo que ya no tenemos tan claro es si estos comicios han sido unas Primarias para las Generales. De ser así Rajoy sale por patas de Moncloa, de lo cual nos alegraríamos profundamente. A Pablo Iglesias se le desinflaría el globo inesperadamente, o no tan inesperadamente. Albert Rivera afianzaría su posición, lo siguiente. Y el PSOE, bueno, haría una fiesta por salvar los muebles pero poco más.
Sean o no la antesala a las Generales los que van a gobernar Catalunya los próximos cuatro años, o menos porque ya sabemos que aquí cuando las cosas no funcionan el Gobierno de turno adelanta los comicios y todos tan contentos, tienen que mover ficha, y expectantes estamos todos sobre cómo y cuándo empezará el baile sobre la declaración de independencia de Catalunya. Y no es que estemos para guasas, que el tema no es baladí, aunque se admiten apuestas sobre el día “D” en que Más, Junqueras y demás se atreverán a hacer tal cosa.
Cuanto más ganaríamos todos, catalanes y no, si en lugar de centrar los discursos en los cientos de miles de votantes que apoyan el independentismo los ganadores se limitaran a entender que la verdadera preocupación de la ciudadanía de esta CA es cómo salir de la crisis que les está agobiando como nunca.
Las urnas han hablado, tanto Madrid como Catalunya están en el momento de dejarse de tantas imbecilidades, de coger el toro por los cuernos de una vez por todas e intentar buscar una solución al problema catalán, porque ya está bien de tanto dilatarlo en el tiempo, que de todos es sabido que la mierda cuanto más se remueve más huele.
Los que esperaban que la pasada noche Mas y los suyos se despeñaran han sufrido una decepción, pero todos tranquilos que nadie tiene que hacer la maleta y salir de Catalunya en cero coma, que ya sabemos que perro ladrador poco mordedor.
De momento los catalanes, y el resto de los españoles, hemos estado a la altura, ahora les toca a Mas y Rajoy hacer lo propio, pero mucho nos tememos que para eso hay que tener cintura, y este par de dos no la tienen.
Galiana