La semana decisiva para formar Gobierno

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La sorpresa nos la llevamos el viernes cuando Rajoy declinó aceptar ser candidato a ser Presidente del Gobierno, y aunque algunos lo veían venir la inmensa mayoría no lo tenía en mente. No le demos todo el mérito a Rajoy porque su decisión vino provocada por la propuesta de Pablo Iglesias a Pedro Sánchez unas horas antes.

El pasado, aunque sea tan reciente como el del viernes, hay que dejarlo en el pasado y ahora toca pensar en lo que está por venir en esta semana.

A lo largo de la semana de nuevo el Jefe del Estado se verá las caras con todos los partidos. Los líderes, además de un apretón de manos, deberán mostrar los apoyos a un candidato para que al final de semana tengamos un nombre.

La jugada de Rajoy no es la que él hubiera querido, pero no tenía otra. Salir humillado en una sesión de investidura del Congreso solo desencadenaría en Génova una guerra por el sillón que el actual líder de los populares ha querido evitar. Rajoy sabía que no tenía apoyos desde el 20D, pero le apetecía ponerle un poquito de suspense al tema para robarle el protagonismo durante unos minutos al resto de líderes políticos, quizá por eso ha esperado a decirlo sobre la bocina.

Rajoy tiene una semana para buscar apoyos, ¿los va a buscar o va a seguir apegado a su dontacredismo? Solo el líder de los populares sabe qué va a hacer.

A día de hoy la pelota ha pasado de estar en el tejado de Rajoy, cosa que gustaba y mucho a Sánchez, a estar en del PSOE, cosa que hace que los de Podemos se froten las manos maquiavélicamente porque ahora los de Pablo Iglesias dominan la partida.

A final de semana puede que Pedro Sánchez sea el candidato a la presidencia del gobierno, pero… ¿Qué clase de Gobierno se puede formar con 90 diputados? Uno que va a ser rehén del resto de formaciones con las que pacte.

La propuesta de Pablo Iglesias de ofrecerle el gobierno al PSOE es un caramelo envenado que a Podemos le ha salido niquelado. Ha echado a un jugador fuera del tablero, el que iba segundo tiene que decidir entre muerte o susto, y aún tendríamos que ver qué sucede con el tercero en discordia porque eso es harina de otro costal.

Pablo Iglesias, que se ha llenado la boca de decir que jamás ha buscado un sillón, lo primero que ha exigido ha sido eso. Quiere ser Vicepresidente del Gobierno y colocar a su guardia pretoriana al frente de Ministerios importantes. Para no querer sillones la propuesta no ha estado nada mal.

Ciudadanos, que también se ve afectado por la jugada, ha perdido el poder que tenía como árbitro entre el PP y el PSOE. Conviene recordar la máxima de Al Capone referente a que todo tiene un precio, que tan solo es cuestión de añadirle ceros. Albert Rivera, aunque a fecha de hoy parece insobornable, podría no serlo ya que nunca se sabe cómo puede ser de escandalosa la cifra, y apostar por votar a Rajoy inesperadamente.

La semana va a ser muy pero que muy movidita. Como alguno se levante del asiento para ir al baño puede que al volver no sepa por ni por donde se anda.

Galiana