
A la pregunta ¿se puede reciclar un suspiro? la única respuesta coherente que se me ocurrió fue decir:
-¿Cómo?
Ante la insistencia en la cuestión me vi en la obligación de buscar una respuesta con ciertas dosis de sensatez, si es que se puede ser sensata con estos temas.
-Los suspiros no son como el papel o el vidrio, no van a un cubo de reciclaje del mismo modo que tampoco puedes repetir el mismo beso por segunda vez. Ambas cosas forman parte de aquello que denominamos imposibles.
-¿Qué es un imposible?
Por una décima de segundo tuve la intención de no responder, pero a una adolescente enamorada no se le puede dar evasivas, es como los bebés que una y otra vez te incomodan con el repetitivo y cansino ¿por qué…?
-Los suspiros y los besos pertenecen al segundo en el que se producen, al instante pasado del que ya no se puede regresar, al momento del fue y no del es.
La frase me salió sin mucho convencimiento, esperando que fuera refutada con otra pregunta aún más complicada de responder. Me equivoqué.
-Suspiros, besos, dependen del valor que quien fue su dueño efímero les dé para dejar de ser imposibles y convertirse en eternos.
Galiana
Fotografía realizada por Meri V.g