
El amor: eterno y efímero, loco y prudente, tierno y violento, apasionado y sereno, locuaz y tímido, blanco y negro, orgulloso y humilde, secreto y público…
Hoy, en el mes dedicado al romance, una hermosa poesía de Lope de Vega que refleja magistralmente todos los estereotipos y el mar de claroscuros que el amor romántico encierra:
Esto es amor, quien lo probó lo sabe.
Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;
No hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;
Huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor suave,
olvidar el provecho, amar el daño;
Creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño;
esto es amor, quien lo probó lo sabe.
Lope de Vega, 1562 – 1635.
Poeta y dramaturgo del Siglo de Oro español.
Uno de los autores más prolíficos de la literatura universal.
Autor de obras como Fuenteovejuna.
Reflexión:
¿Quién puede definir con certeza qué sea el amor? Imposible. Son tantos sus efectos, sus manifestaciones y sus clases, que todas no caben en una única definición: Amor romántico, amor fraternal, amor solidario, amor maternal, amor patrio, amor servicial, amor platónico, amor virtual, amor pasional, amor al prójimo… ¿Pero hay algo que todos los amores tengan en común?
Wikipedia dice que “El amor es un concepto universal relativo a la afinidad entre seres, definido de diversas formas según las diferentes ideologías y puntos de vista…”
Dejemos, pues, que haya multitud de definiciones del amor, tantas como son las diferentes experiencias de este divino sentimiento, según los clásicos, sólo permitido a los elegidos y elegidas por los dioses.