El mar siempre ha desatado sensaciones primitivas y salvajes en mí. Los instintos de mi yo más básico y sensual han brotado entre el agua y la arena, como en un rito de comunión con la madre Gaia, de retorno a épocas primigenias donde la civilización aún no era soñada.
Mis pies descalzos sobre la arena y sumergidos en el mar desnudan mi alma.
Continuará…
@frinelibre
