La misiva

Es extraño que hoy en día se reciban cartas, casi todo lo hacemos por mail.

Mi buzón suele estar lleno de propaganda y de algún aviso de correos porque algún compañero tiene a bien obsequiarme con su más reciente publicación. Por todo ello cuando recibí esta mañana un sobre con mi nombre, mi dirección por el anverso y en el reverso, tras la abreviatura de remite y escrito a mano “un perfecto desconocido”. No me pude resistir a abrir la carta en el interior del ascensor.

Dentro del sobre encontré un folio escrito a mano:

“Ella me asesinó.

Yo me lo busqué.

Si quieres conocer cómo sucedieron los hechos tendrás que buscarla.

La única pista que puedo proporcionarte es que mi muerte jamás apareció en la sección de sucesos de periódico alguno, porque hasta ahora nadie ha catalogado la misma como un crimen.

Necesito tu ayuda para conseguirlo.

Me despido diciendote que mi cuerpo está en el anatómico forense a la espera de que alguien lo reclame.

Afectuosamente, un perfecto desconocido”

Y ahora que tienes las mismas pistas que yo dime qué hacemos. ¿Nos arremangamos y nos ponemos manos a la obra o dejamos que este crimen quede impune?

Galiana