En el corazón del Parque Nacional de Garajonay, donde la naturaleza parece susurrar antiguos misterios, existe un lugar olvidado que guarda el secreto más preciado. Solo aquellos que se atrevan a atravesar sus senderos y superar tres pruebas podrán desvelar su enigma.
¿Qué descubrirás en esta travesía a través del misticismo y la naturaleza salvaje?
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El secreto de Garajonay
En lo profundo del Parque Nacional de Garajonay, donde la laurisilva se extiende como un manto verde y húmedo, y los helechos gigantes se alzan al igual que guardianes de secretos ancestrales, existe un lugar envuelto en misterio que desafía las leyes del tiempo y el entendimiento humano. Desde épocas inmemoriales, los habitantes de la isla de La Gomera susurran sobre él en tonos reverenciales, como si mencionar su nombre trajera consigo una promesa de maravilla y peligro.
Cuenta la leyenda que en el centro del Parque Nacional de Garajonay existe un lugar olvidado donde se esconde el secreto mejor guardado. Dicen que quien quiera encontrar dicho tesoro ha de pasar por todo el parque hasta llegar al centro.
La historia comienza con un viajero solitario, un joven de corazón inquieto y mente curiosa. Su nombre se perdió en las brumas del tiempo, pero la historia perdura. Movido por el deseo de encontrar un propósito mayor en su vida, se adentró en los senderos oscuros y frondosos del Parque Nacional de Garajonay, guiado por el susurro del viento entre los árboles y el canto de los pájaros que parecían conocer el acceso hacia el lugar mágico.
Caminó durante días, sorteando arroyos cristalinos y pasando por claros soleados donde las flores silvestres competían en colorido. Cada noche, bajo un manto de estrellas centelleantes, escuchaba el eco de historias antiguas que le advertían sobre los peligros y las maravillas que aguardaban más allá de su vista. Sin embargo, su determinación era como una antorcha en la oscuridad, ardiendo con la promesa de algo más grande que él mismo.
Llegó al borde de un acantilado envuelto en neblina. Ante él se extendía un laberinto de árboles y rocas, sin salida, en apariencia. El bosque le exigía encontrar el camino correcto usando solo su ingenio. Observando el sol y las estrellas, y recordando los patrones del viento, el joven navegó por el laberinto, entendiendo que cada pista que ofrecía la naturaleza era un paso más cerca de la salida. Con paciencia y agudeza, logró superar el desafío, encontrando el camino que lo llevó al otro lado del acantilado.
Entonces se halló ante un oscuro valle donde la luz del sol apenas penetraba. En la penumbra, escuchó los ecos de criaturas desconocidas y sintió la presencia de miedos antiguos. Debía atravesar el valle sin ceder al pánico. Con cada paso, repetía para sí mismo que el miedo era solo una ilusión que debía superar. Encontró fuerzas en su determinación y, enfrentando sombras y susurros, cruzó el valle, emergiendo al otro lado con una nueva sensación de coraje en su corazón.
Llegó a un claro tranquilo donde había una anciana, de frágil apariencia. Ella pedía ayuda para recoger agua de un pozo profundo. Sin dudarlo, el joven se acercó a la mujer y, con esfuerzo, logró cumplir su cometido y calmar su sed. Ella, con una sonrisa agradecida, reveló ser la guardiana del lugar y le indicó el camino hacia el centro del parque.
Finalmente, al llegar al corazón del Parque Nacional de Garajonay, el joven encontró un claro rodeado de árboles centenarios que se entrelazaban formando un arco natural. En el centro, un cofre antiguo y cubierto de enredaderas reposaba sobre un pedestal de piedra. Con reverencia, abrió el arca y encontró dentro un pergamino que contenía una sola frase: “Has localizado el secreto oculto, que no es ni más ni menos que la verdadera felicidad, y que no se halla en ningún lugar, sino que está dentro de ti».
Comprendió entonces que el viaje, las pruebas y las enseñanzas eran un reflejo de las cualidades necesarias para encontrar la verdadera felicidad, aquello que todos buscamos sin cesar. La astucia para navegar la vida, la valentía para enfrentar los miedos, y la empatía para conectar con los demás y con uno mismo.
Desde entonces, cuenta la leyenda, que todos tenemos esas cualidades innatas y son las necesarias para encontrar la verdadera felicidad. Así, el joven volvió a su hogar, sabiendo que la búsqueda del tesoro más grande de todos comienza y termina dentro de cada uno de nosotros.
Veamos si has acertado
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