El tiempo, un enigma que nos desafía. ¿Cuántas veces has deseado que avance más rápido o que se detenga por completo? En esta historia, descubrirás cómo el tiempo puede ser cruel y cómo uno puede quedar atrapado en un instante que lo cambia todo.
Atrapada en el tiempo
El tiempo, ese gran desconocido
¿Cuántas veces te has encontrado en una situación en la que no parabas de mirar el reloj? Como cuando eras joven y estabas en el instituto, y observabas sin darte cuenta, ese que se encontraba encima de la pizarra, con angustia y aburrimiento. Podías contemplar como la manecilla de los segundos seguían lenta, pero imparable su giro, mientras esperabas que diera la hora, para que pudieran terminar las clases.
Y sin embargo, puede ocurrir lo contrario, que se vaya volando, sin enterarte han pasado los segundos, los minutos, las horas y los días, y tu vida sigue igual, parada en ese instante que lo cambia todo. Y recuerdas aquella película, o cita o persona con la que el momento se fue, y se te hizo corto el tiempo.
Cuando me pongo a pensar en ello siempre me viene a la mente esa frase dicha por Einstein que puedes oír a cualquiera: “El tiempo es relativo”. Supongo que al gran físico nunca se le ocurrió que su teoría se pudiera emplear para definir la velocidad del tiempo, según la persona, me da la sensación que es más usada en el ámbito general que su teoría de la relatividad.
En mi caso, son dos puntos de vista opuestos por completo. Para mí, hace poco que te marchaste, muy poco, tanto que aún puedo percibir tu olor en la almohada por la noche, sentir tu calor en mi piel durante breves segundos si me concentro, oír tu voz nombrándome. Aunque para mi psicóloga, ha pasado mucho tiempo y la terapia no funciona. Eso sí, no va a rendirse. Dice que el luto por el abandono amoroso no dura más de dos años, que ya tendría que empezar a ver la luz que hay al final del túnel, que debería haber habido algún avance. Pero nada, sigo sumida en esta oscuridad que se cierne sobre mí, que me asfixia, que apenas me deja respirar, y de la que a pesar de todo no quiero salir, porque me he acostumbrado a vivir así, no necesito más.
Ella, una profesional de los pies hasta la cabeza, no está dispuesta a dejarme en esta situación, en mi abismo personal. Y semana tras semana, en consulta, busca métodos y ejercicios para que yo pueda recuperarme.
Si soy sincera, a veces, no sé ni porque voy, si en sus terapias, solo estoy concentrada en la manecilla del reloj y en su giro. No pongo en práctica nada de lo que me ha dicho hasta ahora, porque quiero quedarme así, en mi soledad, en mi negrura.
Supongo que lo hago por mi familia, para que por algún momento vean que pongo interés, cuando en el fondo no tengo ninguno. He intentado decírselo, explicarles, que me hace más mal que bien el salir de mi estado, que me gusta estar así, que no le veo nada malo. Y ellos siguen en las mismas, que bajo esta depresión no soy capaz de pensar con claridad, que tengo que venir a terapia, sí o sí.
Alguna vez he pensado en hacerles caso, intentarlo, sacarte de dentro y empezar a vivir como antes de conocerte. Encontrar una nueva ilusión, algo que me haga salir del pozo.
El problema es otro. Uno del que no se han dado cuenta ninguno. No es que yo no quiera hacerlo, si no es que no puedo. Padezco lo que yo llamo “síndrome de Diógenes emocional”. Resulta, que en lugar de almacenar objetos inservibles, basura y todo lo que conlleva esta sintomatología, guardo tus recuerdos inútiles, tus sentimientos, anhelos y expectativas. Conservo en mi memoria, en mi alma y en mi cuerpo cada cosa tuya. Para mí todo es válido. No quiero desprenderme de ninguna de mis pertenencias y que te vayas de mi lado. No puedo perderte, ni reconocer que no vas a estar nunca más, que te fuiste, que me dejaste.
No consiste en coger cada objeto de mí, sacarlo, tirarlo a la basura e intentar corregir con terapia cognitivo-conductual mi comportamiento. Nadie puede arrancarme todo lo que se quedó conmigo, ni siquiera yo misma. Lo siento, no soy capaz… ni quiero hacerlo.
Y mientras, sigue pasando el tiempo, al ritmo que mi dolor, mi maestro y enemigo le marca.
Dale a la imagen para comprobar el resultado del juego
👇👇👇














