Y estoy sentada
Y estoy sentada en el pico del invierno,
viendo pasar las heridas de la noche,
contando gota a gota los muertos que le quedan
al álbum de mis fotografías.
Y estoy en la nota más silenciosa de mi sangre,
dándole de beber a mis lámparas,
acariciando el hueco del porvenir,
estremeciéndome con el brillo
de unos ojos que vencen
el herrumbroso
paso de los cisnes por el poema.













