El atardecer es el mejor momento del día, silencioso, apaciguado muere el sol y nadie lo nota. El poema de hoy se llama “Atardecer” y es para ustedes.
Atardecer II
El atardecer es nuestro,
no importa que él ya no esté para verlo.
Sentados en la playa, veíamos al sol ahogarse en el mar cada tarde.
Era una promesa, un sueño cumplido.
Durante los últimos días del verano
caminábamos tomados de la mano
por la arena al caer la tarde.
La brisa suave del mar jugueteaba
con su dorada cabellera,
las olas mojaban nuestros pies desnudos.
Y allí frente al horizonte nos sentábamos,
a hablar por horas,
de mil cosas o simplemente a no hacer nada,
hasta que las estrellas comenzaban a brillar débilmente.
Me preguntaba cuánto lo quería
y yo contaba las estrellas para decirle cuánto,
pero me confundía y volvía a empezar,
y él reía, y su risa era la música más hermosa que escuché jamás.
Ahora ya no está conmigo
y siento que muero cada tarde con el sol,
no sé dónde está, si piensa en mí o me olvidó,
pero lo que sé es que dónde quiera que se encuentre,
verá el atardecer y se acordará que es nuestro.












