
Me gusta la ciudad, su gente, sus ritmos, aunque hay quienes califican el bullicio y las prisas de estresantes, y no les falta un punto de razón.
Un cierto nivel de tensión y estrés nos aportan movimiento y vida, pero en exceso nos van minando por dentro. Cómo lo difícil, siempre, es encontrar el justo término medio viene bien encontrar píldoras de relax de vez en cuando. Por ejemplo, melodías subterráneas entre las escaleras mecánicas y los andenes de la Avenida de América.

@JoseRaigal











