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Seguimos pendientes de Catalunya, pero no de si van a formar gobierno, o de qué diablos ocurre con Puigdemont, ni siquiera de cómo el Caso Palau ha venido a dar la razón a Pasqual Maragall en aquel feo asunto del 3% y CiU.
Donde ahora toca poner el ojo es en Valencia, sin que a los catalanes les moleste que los valencianos les roben el protagonismo.
El PP, que actualmente está siendo juzgado por la trama Gürtel valenciana, está viendo cómo los empresarios imputados se están marcando un aria ante el juez que no está dejando a los populares en muy buen lugar.
Correa, Crespo, El Bigotes y compañía se han cansado del papel de paganinis en exclusividad. Han decidido que puesto que la obra fue coral, ya que allí trincaron todos, es justo que el premio también lo sea.
Correa y Crespo han reconocido que las campañas electorales del PP a nivel general estaban dopadas porque habían ingresado en dinero “B”, a cambio que les adjudicaran contratos públicos.
Vamos, que Valencia era una fiesta continua, como ya dijo Ricardo Costa, mano derecha de Camps. Nadie sabía en aquel momento de dónde salía el dinero para pagar tanto despiporre, ahora parece que todos van a aclararlo.
Los empresarios, por lo visto, a cambio de financiar irregularmente al PP nacional y al valenciano obtenían los contratos para hacer colegios y hospitales en Valencia. Todos tan contentos. Todos menos los de siempre que disfrutaban de unos maravillosos hospitales privatizados y veían a sus niños estudiando en barracones.
En Génova están tranquilos, con esa tranquilidad que les obliga a hacer declaraciones del tipo de nosotros siempre colaboramos con la Justicia. Ya se sabe que, cuando ven que la cosa se complica, suelen marcarse “una rubia” al más puro estilo Cifuentes que queda muy bien, y como si no hubiera pasado nada.
En cualquier país del mundo medianamente serio el partido inmerso en una causa judicial por financiación irregular no estaría en el gobierno pero España is different. Aquí tenemos ocho millones de personas que les han llevado a Moncloa, esto le sirve a Rajoy para decir que está más que amortizada la corrupción del PP. Nos puede parecer incomprensible pero es lo que hay.
En este orden de cosas, y volviendo a Catalunya y al Caso Palau. CiU, en previsión de la repercusión política que pudiera tener la corrupción del 3%, decidió cambiarse el nombre y pasó a denominarse PdeCat, ahora JxCat por otros motivos, de este modo como CiU no existe se plantea la cuestión de ¿quien se hará cargo del pago de los seis millones de euros a los que han sido condenados en la sentencia del Caso Palau?
Lo que no se sabe es si llegado el caso hubiera sentencias condenatorias al PP por tramas como la Gürtel, Púnica, Lezo y demás, en Génova le cambiarían las siglas al partido en previsión que a 8 millones de votantes les diera por cobrarse la factura de lo afanado indebidamente.
Galiana












Pingback: ¿Cambiará de nombre el PP? – Manuel Aguilar
Por mucho que se cambien de nombre, siguen siendo los mismos perros con distinto collar.
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El cambio de nombre será para salvarse de algún posible pago que tengan que hacer
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¿O sea, que yo me llamo Pepe, hago alguna tropelía, me cambio de nombre a Paco y santas pascuas? No debería funcionar así, pero de nuestros políticos cualquier cosa…
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Parece que les funciona
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Pues me voy a subir al carro, ahora mismo voy a atracar a alguien 😉
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Irás a la trena fijo
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😀
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Muy aguda, quien sabe. Un abrazo.
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Nadie sabe nada.
Un saludo
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☺☺
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