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En Madrid es fácil tropezar con la silueta del Pirulí recortándose en el horizonte. Desde Vallecas nos queda al noroeste, símbolo fálico y omnipresente por excelencia, destacando entre edificios que no dan la talla a su lado.
Cuando forzamos el zoom la mirada de antenas que lo cubren aparece, en una orgía de ondas cargadas de mensajes invisibles que se cuelan en tu casa y brotan de tu televisor. «Ya están aquí»

@JoséRaigal











