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Se ha abierto la veda a los congresos, asambleas y demás en las principales formaciones políticas. Todas ellas, o casi todas, tienen por delante unos días comprometidos no, lo siguiente.
En Ciudadanos el pasado fin de semana han tenido primarias. El proceso no ha pasado de ser un formulismo, un postureo supino, donde todo estaba atado y bien atado. Nadie le ha cuestionado nunca a Albert Rivera el puesto, y ha sido reelegido como líder por mayoría aplastante. Los naranjas saben que a su líder el personal le compran un coche de segunda mano a sabiendas que va a tener defectos ocultos, se le perdona que juegue a ser de centro cuando no son más que la marca blanca del PP. Es un tipo que da en cámara, despierta ese algo que hace que se le desee como yerno a sabiendas que no es más que un “cuñado”.
La aparente calma que viven en Ciudadanos ya la quisieran, ya, en Podemos. La tensión entre pablistas y errejonistas a las puertas de Vistalegre II está como está. A Iglesias que su número dos le trate de enmendar la plana nunca le ha gustado. A él, que va de “sobrao” por la vida, le pone de los nervios tener un “Pepito Grillo” soplándole a la oreja cada segundo. Errejón tiene claro que la sociedad española no está preparada para revoluciones desde la calle, el personal busca tranquilidad y no desequilibrar aún más el ambiente. Miguel Urbán es el tercero en discordia, por aquello de no dejar la cosa entre dos. Con lo que no contaba el anticapitalista es con que a Bescansa le gusta tener cinco minutos de fama y allá que va a meter baza.
En el PP problemas de liderazgo no tienen. Rajoy está donde tiene que estar. Si en otro momento fue cuestionado por su inmovilismo, una vez demostrado que gracias a ser Don Tancredo se ganan elecciones y se gobierna. ¿Congreso aburrido? No, para nada. Cospedal, Sáenz de Santamaría y Cifuentes van a animar el cotarro. Las tres buscan ser, estar y parecer. La actual Secretaria General del PP no está por la labor de que le tosa nadie, la Vicepresidenta del Gobierno no quiere que le resten una esquirla del poder que tanto le ha costado tener, y la Presidenta de la Comunidad de Madrid ha puesto la ambición sobre la mesa sin tapujos. No rodarán cabezas, aunque algún que otro cortecito se verá.
Si lo que buscamos es sangre, toca ir hasta Ferraz. Allí el personal se afana por mantener la cabeza sobre los hombros, en un descuido y de un tajo se queda uno sin testa. Susana tendrá que dar el paso al frente o dejar pasar la ocasión. López va ganando adeptos, ha conseguido que los barones se piensen que es lo que deben hacer. ¿Sánchez? Pedro debería haber entregado la cuchara, sigue pensando que tras el golpe recibido puede levantarse de la lona y ganar el combate, una lástima que no haya entendido lo que debía entender cuando debía hacerlo.
Terminamos enero para encarar febrero con congresos y asambleas en los principales partidos políticos, algo para distraer a los de pie del encabronamiento por la subida de luz.
Galiana












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