Caminando por Méndez Álvaro en dirección de Atocha, puedes ver un edificio singular y exótico tras una alambrada (sin concertinas), en medio de descampados agrestes respetados por el crack que pinchó la burbuja inmobiliaria, impidiendo que se poblaran de urbanizaciones. En medio de Madrid la anarquía del libre mercado te ofrece estas paradojas, especulaciones multicolores, verde pistacho ácido, cual colmenas repletas de gente rodeadas de matojos y pedregales que recuerdan los paisajes castellanos que el Pocero dejó a medio construir y menos urbanizar. La teoría del caos y el sector de la construcción van de la mano en España.
@JoseRaigal












