Ya he comentado en algunas ocasiones que la fotografía digital ha catapultado de forma exponencial las fotos de comida, uno de los placeres básicos de la humanidad, bastante menos censurado en las redes que el sexo explícito. De la imbricación de ambas sensaciones, pecados compañeros como la gula y la lujuria, da fe que unas de las etiquetas más utilizadas en Instagram sean #foodporn o #pornfood (tanto monta, monta tanto).
En este salmorejo, la variación exótica que me permití fue pasar un poco por la sartén el jamón serrano antes de removerlo con el huevo y el tomate. Aunque en la variedad está el gusto he de reconocer que desde que lo comí así no lo he vuelto a sofreír nunca más 😉
@JoseRaigal












