Como burros con orejeras

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Esto de estar abonados al cortoplacismo tiene sus consecuencias. Llevamos las orejeras puestas como los borricos y no vemos más que  quiere que veamos quienes nos las han puesto, con lo que nuestra capacidad de pensar la hemos dejado a saber donde. Por si esto no fuera malo, que lo es, añadiremos que ni siquiera somos conscientes de ello.

En este momento en lo único que pensamos es en que Pablo Iglesias y los suyos, con sus mensajes mesiánicos de telepredicador, podrían desbancar al PP del Gobierno. Para unos es un problema, para otros un alivio.

Podemos está en la mente de todos como también lo está el hundimiento del PSOE. Mira que se han esforzado los socialistas en hacerse un lavado de cara, pero nada. El problema de sus males reside en que se han empeñado en demostrar que les gusta practicar la religión de los cainitas por los pasillos de Ferraz, con lo que en lugar de avanzar cada vez se van pareciendo más a un mojón.

Para mojón el que tienen en IU. Ellos, que siempre han ido de saber solucionar sus problemas internos con mucho tacto, ahora, en el momento menos oportuno, han perdido el norte del todo. En un mismo día pueden querer ser lo que siempre han sido, para horas después insinuar que el futuro está en unirse a Podemos, para terminar la jornada tendiendo la mano a Ganemos por aquello de tranquilizar a los más radicales.

Mientras estamos a éstas, que no son naderías, el mundo sigue a lo suyo y nosotros sin percatarnos.

Es cierto que nos hemos enterado que Syriza ha ganado unas elecciones en Grecia, como para no enterarse con el ruido mediático que ha armado Podemos con ello. Por supuesto que hemos visto cómo Tsipras se paseaba por la UE presentando sus poderes, que no son otros que el no reconocimiento de la Troika, y sus pretensiones de que entre todos mandemos el austericidio de Merkel a hacer puñetas, y cómo la Canciller alemana les ha dicho por dónde se pasa el amago de empoderamiento griego. Y hasta aquí vemos, el resto de los problemas de Grecia y de la UE se nos están escapando.

Se nos escapa que Grecia le ha puesto ojitos a Putin, y éste ha dicho: “griegos, venid a mí”. El líder ruso es un prestamista usurero, que va de mecenas desinteresado, pero como no tiene un duro se cobra la deuda como y cuando le conviene. El protagonista de “El mercader de Venecia” tenía más piedad que él y eso que pidió una libra de carne cercana al corazón como pago de la deuda.

Putin le abre las puertas a los griegos no porque les vaya a sacar de agujero en el que se encuentran sino porque necesita poder. Poder en una guerra que tenemos a las puertas de la UE y que pone de los nervios a Merkel de tal manera que la ha llevado a llevarse bien con Hollande, y eso que le detesta sobremanera, con la única intención de mediar en la guerra que los rusos tienen en Ucrania, la cual salta al primer plano cuando la situación se desmadra lo suyo.

Nosotros seguimos mirando para lo nuestro que, tampoco vamos a negarlo, tenemos un lío de padre y muy señor mío, sin ser conscientes que como Putin se descontrole un poco más el hecho de que Pablo Iglesias sea el próximo Presidente del Gobierno no va a ser el mayor de nuestros males.

Galiana

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Escritora, bloguera, podcaster, enamorada de todo lo que huele y sabe a Cultura
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2 Responses to Como burros con orejeras

  1. Avatar de marcosangulojavier clamorsegovia dice:

    Lo que queda por ver y acontecer… y para empezar estamos a las puertas de las primeras elecciones del año, nada menos que las andaluzas!!!

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