Hemos pasado el fin de semana dándole vueltas al vomitivo asunto de las tarjetas opacas de la Caja Madrid, debe ser que somos algo masoquistas o que nos va la marcha.
No vamos a hacer una relación nominal de los sinvergüenzas que se aprovecharon del dinero de todos para vivir por encima de sus posibilidades, porque lo de menos es la “bandera” bajo que la usaron un dinero que no era suyo, más que nada porque acabaríamos afirmando que con las tarjetas se aseguraban tapar la boca de los interfectos ante los miles de chanchullos que llevaban a cabo en la Caja, y al hacerlo nos convertiríamos en jueces con la grima que eso nos da.
Tampoco vamos a esgrimir las cifras mareantes de millones que se gastaron porque caeríamos en la tentación de culparles de la quiebra de la entidad de ahorro. El desastre de la entidad financiera no podemos resumirlo en que una panda de bribones se beneficiara de su posición para darse la vida padre, porque estaríamos ignorando la mala gestión que hicieron de la entidad de ahorro, y eso es mucho ignorar.
Lo que sí vamos a hacer es “escupir” todo lo que nos produce las justificaciones de lo que hicieron los suyos.
Pedro Sánchez amenaza con expulsar del PSOE a los mangantes, aunque no ha hecho falta porque algunos van dimitiendo por esa vergüenza torera que no tuvieron a la hora de cargar gastos que no correspondían. En el PSOE hace falta una limpieza de caraduras, esto puede servir para regenerar Ferraz de todos ellos
En el PP en Madrid han empezado a cortar cabezas, normal en tiempo electoral y toca hacerse el valiente. Algunos populares justifican lo injustificable, pero ya sabemos cómo se las gastan en Génova con los suyos.
El portavoz del PP, Martínez Pujalte, argumenta que era conocido por todo el mundo que el personal hiciera uso y abuso de las tarjetas de marras, y eso son palabras mayores. Lo son porque con ello se está diciendo no solo que la cúpula de Caja Madrid era un nido de corrupción sin precedentes, que ya es, sino que se hace cómplice del descomunal embrollo al Banco de España.
Como lo de dejar al Banco de España como un mafioso de medio pelo no es suficiente, de las declaraciones del Portavoz del PP también podíamos deducir que los empleados de Caja Madrid eran “consentidores” de lo que estaba pasando con los ahorros del personal, ¡¡hasta ahí podíamos llegar!! Culpabilizar del despropósito, por delito de omisión, a los empleados no tiene sentido ninguno, más que nada porque los curritos no tenían ni puñetera idea de lo que hacían los superjefazos.
Asegurar que todo el mundo lo sabía con la naturalidad que lo hace Martínez Pujalte es una falacia. Si quienes confiaban sus ahorros a esta caterva de impresentables hubieran tenido la más mínima sospecha hubiera sacado sus dineritos en menos que canta un gallo, el personal es tonto pero no tanto.
Y por cierto, puede que algunos lo consideren una bagatela, pero el resto de ciudadanos que ni trabajaban en la Caja Madrid ni tenían sus ahorros en ella, no pueden ni deben admitir que prácticas de este tipo sean admitidas como algo natural porque en ese caso estaríamos diciendo que esta país es mucho más corrupto de lo que parece, y eso que lo parece y mucho.
Galiana











