Se celebró la Diada y en contra de quienes auguraban que los cielos se abrirían y todos seríamos engullidos por la bestia, Catalunya, Mas, Rajoy y el resto de los españolitos de a pie seguimos vivitos y coleando.
La historia, esa gran olvidada de todos pero tan necesaria para poder comprender los asuntos, nos dice que la Diada no es más que la caída de Barcelona en 1714 en la llamada Guerra de Sucesión española, para que nos situemos históricamente hablando cuando los Borbones se instalaron en España. Para que todos nos entendamos en Madrid el Día de la Comunidad es el 2 de Mayo, en Extremadura fue el pasado lunes, y en Catalunya se celebró ayer.
Volviendo al siglo XXI, que a alguno lo de la historia le suena a viejuno.
Mas ha salido vivo de la Diada, ¿acaso alguien esperaba que surgiera de entre la muchedumbre un Bruto que le asestara una puñalada mortal? A Rajoy lo de la Diada con que el personal no se le pusiera de manos ya le valía ¿acaso tenía en mente que los independentistas proclamaran la secesión de Catalunya por las bravas en una fecha tan señalada? Los catalanes han celebrado su día con una V por las calles de la ciudad, toda ella engalanada para la ocasión con la senyera, olvidando por unas horas que el molt honorable Pujol no es más que un Golfo Apandador como otros muchos.
Una vez pasada la Diada viene la postDiada, o la reDiada porque los ecos de la misma enlazan con el dichoso referéndum independentista del próximo día 9 de noviembre, y es aquí donde está “la madre del cordero”. El referéndum pone en juego mucho más que la secesión de Catalunya, y eso hasta el españolito más tonto lo sabe.
Los independentistas no hacen más que mirar a Escocia porque allí no está claro, a tenor de las encuestas, que los compatriotas de William Wallace vayan a seguir perteneciendo al Reino Unido de la Gran Bretaña.
La Diada de este año ha sido más acto político/social en un tiempo convulso, complicado y donde tanto Mas como Rajoy están demostrando tener muy poca o ninguna cintura política. Ambos políticos saben que están tan acabados como Ana Botella, que lo suyo es ir recogiendo los trastos en cajas para dejarles el sitio a los que están por venir, el problema es que los egos de ambos van a tener en los ciudadanos unos daños colaterales de los cuales nos vamos a acordar por décadas.
Los catalanes celebraron la Diada, el resto del país pasó la jornada con el inicio del curso escolar, las colas en los comedores sociales, las recomendaciones de la OCDE, y bla, bla, bla…
Galiana











