Las prisas, el exceso de cafeína, la hipertensión arterial y el estrés laboral a veces juegan al gua con mis neuronas, y así pasó aquella vez que la vorágine planchadora mezclada con mi fervor tuitero a punto estuvieron de proporcionarme una tablet ultra fina, cuando ésta acabó sobre la tabla en vez de la camisa del día siguiente.












