El Gobierno de Rajoy está abonado a eso del “quiero y no puedo”, aunque según para qué temas lleva al pie de la letra lo que impone Merkel, cuando le interesa hace lo que le sale de ahí mismo porque parece ser que margen para hacerlo tenemos.
Desde que el PP se instalara en Moncloa, dos años largos ya, se nos anunció a bombo y platillo una Reforma Fiscal brutal, de esas que no dejan ni los cimientos.
Montoro, que puso a la UE por delante para justificar la salvaje subida de Impuestos que hizo nada más llegar al poder, resulta que toca un par de Impuestos en su gran Reforma y lo hace en sentido contrario a como manda Bruselas.
Merkel suponemos estará pelín cabreada con la bajada de Impuesto en España, pero hasta la fecha calla y eso nunca se sabe si es bueno. Es evidente que recaudar, con el texto como lo ha presentado el Ministro de Hacienda, vamos a recaudar menos, y la Canciller no está por la labor de perdonarnos ni una mijita de lo que debemos.
La cuestión está en saber de dónde va a sacar Montoro los ingresos que le faltan al Estado habida cuenta que tenemos un Deuda para echarnos a temblar, un Déficit para salir corriendo, y un PIB que ni está ni se le espera.
Podríamos habernos levantado muy optimistas, mucho, y soñar con que el tejido empresarial se va a recuperar de tal manera que va a ser capaz de generar los ingresos que faltan, pero los miércoles no toca ejercitar en demasía la imaginación, que la gastamos toda de golpe y no nos queda para el resto de la semana.
Montoro, con esta Reforma Fiscal que no llega a reforma más que en el título, demuestra que al PP lo de gobernar pensando en sacar al país de la crisis se la trae al pairo, pero a como dé lugar tienen que recuperar los dos millones de votos perdidos en los comicios europeos y esto de bajar los Impuesto a los ricos, que dicho sea de paso son muchos de sus votantes, les saca del apuro.
Las medidas que ha puesto sobre la mesa el Ministro de Hacienda no van a recuperar la economía de este país ni de coña, que al fin y al cabo es de lo que se debería tratar. En el mejor de los casos no llegaríamos al medio punto porcentual, eso y nada es lo mismo.
Puestos a agradecerle al Ministro, la subida del IVA Sanitario del 10 al 21% para contentar a Merkel nos va a dejar a todos tiritando, tanto o más que tener que pagar a Hacienda por las indemnizaciones por despido.
Como no nos gusta ser negativos, hemos tratado de buscarle el punto positivo a la Reforma Fiscal y debemos reconocer que alguna cosilla tiene. La bajada del IRPF pudiera contribuir a incrementar el consumo y a reducir las deudas privadas, ambas cosas las necesitamos como agua de mayo.
Seguiremos hablando de la Reforma Fiscal porque esto no ha hecho más que empezar aunque, claro, Gallardón eso de compartir protagonismo lo lleva mal y quiere llevar al Consejo de Ministros del viernes su Ley del Aborto con lo que sin solución de continuidad los asuntos del Fisco pasarían a un segundo plano en cero coma.
Galiana











