Yo soy más de tender dentro de casa, por eso de los vientos, de las ratas voladoras (hay quienes las llaman palomas) y de la comodidad en general. Pero en muchos barrios obreros de Madrid continúa la costumbre de tender de cualquier manera y a cualquier altura en el exterior de las fachadas, incluso a pie de calle.
Algunas coladas de ropa tendida maravillan por el contraste de sus colores y por el alegre exhibicionismo de algo tan íntimo y personal como la ropa, incluso la que no es interior. ¿Secadoras, para qué?
@JoseRaigal












