La Justicia no es igual para Cristina de Borbón que para el resto

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Entre la Fiscalía y Hacienda no saben qué hacer para exculpar a la hija del Jefe del Estado del Caso Nóos, cualquier cosa les vale para lograrlo, pero el Juez Castro no parece estar por la labor de admitir lo que sea.

Muchos de los de a pie están deseando que haga el paseíllo de la vergüenza por la cuesta de los Juzgados de Palma la ciudadana Cristina de Borbón. El pueblo necesita ver de cerca si inclina la cerviz, o sigue manteniendo esa pose altiva que se ha venido gastando desde la cuna. Seamos pelín sensatos, que si bien es cierto que la mujer del yernísimo se merece sentir la mirada del populacho sobre su cogote y aguantar el chaparrón de lo que le caiga, no es menos cierto que su seguridad está por encima de todo.

Hace unos meses, cuando Isabel Pantoja fue condenada por el Caso Malaya, el pueblo que tantas veces la ha aplaudido en sus conciertos, la ha vitoreado por sus actuaciones y endiosado por su artisteo, le tiró del pelo, la empujó, hizo todo aquello que no se debe hacer con nadie.

¿Qué sucedería si a cualquiera se le ocurriera lanzar una botella de agua, por encima de los guardaespaldas, y que ésta impactara en el cuerpo de la hija del Jefe del Estado?

Siempre hemos declarado nuestro amor por “la tricolor”, pero por encima de eso defendemos el derecho de las personas. La ciudadana Cristina de Borbón tiene la obligación de declarar, de forma no voluntaria, una vez ha sido llamada por el Juez Castro, pero también es verdad que como a cualquier otra persona el mismo juzgado debe garantizar su seguridad. Si al subir la cuesta a pie hasta los Juzgados está garantizada, adelante, pero si hay el más mínimo resquicio mejor que lo haga en coche y evitemos problemas mayores.

No vamos a convertirnos ni en jueces ni en jurado, más que nada porque no queremos que nos acusen de intrusismo profesional, pero no se nos escapa que por mucho que desde el Juzgado de Palma tratan de vendernos que todos los imputados en el Caso Nóos son tratados de la misma forma, no es así, a las pruebas nos remitimos.

Por si el asunto de hacer a pie el paseíllo de la vergüenza por la cuesta hasta la puerta de los Juzgados hacerlo a pie o entrar en un coche no fuera suficiente, colea el tema de no dejar grabar la declaración de la ciudadana Cristina de Borbón en vídeo.

Si con el tema del paseíllo y desde el punto de vista de la seguridad y la integridad de la persona albergamos nuestras dudas que deba hacerlo a pie o en coche, aquí sí que no tenemos duda alguna.

Si al resto de imputados se les graba su declaración en vídeo no vemos justificación alguna para que la hija del Jefe del Estado solo lo haga por audio, alegando que una filtración podría ponerla en ridículo. Alguien debería recordarle el Juez Castro que ella fue quien tomo la decisión de formar parte de la sociedad de Urdangarin y que nadie le puso un puñal en el pecho para hacerlo.

De aquí al día 8 de febrero, fecha prevista para la declaración, nos quedan días muy animados con Cristina de Borbón.

Una cosa es evidente a tenor como se están desarrollando los hechos, la Justicia en este país no es igual para todos.

Galiana

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Escritora, bloguera, podcaster, enamorada de todo lo que huele y sabe a Cultura
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