Ver algo tan rústico incrustado en uno de los barrios pijos de Madrid sorprende gratamente, y más cuando uno acude a una cita con el dentista, tranquilo (pero no del todo).
Sin duda es un mero recurso decorativo y comercial, pero la madera tosca de los macetones que rompen el cemento hace brotar la naturaleza en medio de mi ciudad.
@JoseRaigal












