Terminamos una semana donde hemos transitado entre el viaje de Rajoy a EEUU y la cerrazón del Alcalde de Burgos.
Podríamos pensar eso de “cuando el gato no está, los ratones se divierten”, pero ni el Presidente del Gobierno va por la vida de gato ni la ciudadanía tiene pensamiento de ejercer de ratón.
Por partes, no nos amontonemos aunque sea viernes y huela a fin de semana.
Rajoy le ha vendido al “amigo americano” que la economía de este país está creciendo. Se ha callado, no podía ser de otro modo, que lo hace tan tímidamente que es casi imposible apreciarlo.
No, no nos hemos vuelto locos. Los estudios de los gurús avalan las tesis gubernamentales sobre el crecimiento económico, pero también ponen sobre la mesa dos cuestiones que no debemos perder de vista.
En su informe destacan que los salarios de los trabajadores “de base” han bajado de forma espectacular, y por contra los sueldos de los Directivos se han incrementado en un 7%. No hacía falta ser un entendido en economía para llegar a esta conclusión, pero veremos como en los años venideros se resuelve la brecha salarial existente en este país, porque va a dar para mucho más que para hacer estudios por entendidos en economía.
La otra cuestión, nada baladí en lo que a economía se refiere, es el tema de la creación de empleo. Los expertos no pronostican un descenso de la Tasa de Desempleo a corto o medio plazo. Como mucho avalan la teoría de la contención de la destrucción de empleo en los próximos años, con todas las consecuencias que de ello se derivan.
Viendo estos estudios no entendemos como Rajoy va por medio mundo “sacando pecho” por una mejora en nuestra economía, pero ya lo dijo el torero: “hay gente pá to”.
De regreso a nuestro país, por cierto eso de no ir al Foro Económico Mundial de Davos por estar cansado suena a chiste pero es la explicación que Rajoy ha dado para justificar su ausencia, se ha topado con que el Alcalde de Burgos está llamando la atención por encima de sus posibilidades
El movimiento vecinal de la barriada de Gamonal en Burgos le ha dicho a Javier Lacalle que no va a soportar más construcciones urbanísticas, por mucha falta que hagan, porque no lo consideran de imperiosa necesidad. De momento las obras están paralizadas entre 15 y 20 días, pero los vecinos no van a bajar la guardia y siguen vigilantes que las máquinas no abran zanjas con nocturnidad y alevosía.
Los “atentados” de Burgos como los ha calificado Ana Botella (la Alcaldesa de Madrid cada día demuestra que lo suyo no es la elección de los calificativos), suponen un dolor de cabeza para el Ministro de Interior. Éste sigue en la creencia que enviando más efectivos policiales a la zona el personal se va a “cagar por la patilla”, con lo que permitirían que el Alcalde siguiera adelante con sus proyectos. Alguien debería decirle a Fernández Díaz que los tiempos del miedo “a los grises” pasaron, y que su actitud solo demuestra que el Gobierno tiene miedo a que las protestas se extiendan por el resto del país y tengan que ir desalojando Moncloa a la mayor brevedad posible.
Galiana











