De nuevo nos visita Natalia Docampo con un nuevo relato
EL UNDÉCIMO MANDAMIENTO
Me equivoque. Me equivoque, deseando que al dejar el camino libre, las personas actuarían dándose amor y protección. Para eso les di solo unas fáciles instrucciones. Era sencillo.
Tengo en mi conciencia, el haberles abandonado.
Pasé por alto, que mitificándome, falsearan mi condición y dijeran que soy hombre. Para eso les otorgué el Libre Albedrio. ¡Me resulta hasta gracioso! ¿Cómo pudieron pensar, que su madre creadora era un hombre?
Pasé por alto, que guerrearan en mi nombre, pensé que era la forma de que arreglaran sus diferencias. Pero las cosas no mejoraron y a lo largo de los siglos el daño cada vez es mayor. Ahora pelean por cosas sin ningún sentido. Pelean incluso por cosas inexistentes. Solo el exterminio por la destrucción.
Los gobiernos adoran a los Mercados, al Dinero, al Poder. Dan de lado a sus conciudadanos, retirando la protección, el cuidado y la calidad de vida. Les contemplan desde sus tronos dorados, engordando día a día, considerándoles solo números, solo cifras.
El crimen no quedara sin castigo. Solo una madre amante sabe, lo doloroso que resulta, comprender que a sus hijos, solo se les puede enderezar con un pungente correctivo.
Desde hoy; promulgo el Undécimo Mandamiento: “Tod@s aquellas, que con sus actos, palabras o pensamientos, causen dolor, ignominia, degradación, deshonra y sufrimiento, tanto físico como moral, el Destino les llevara a ser, el objeto de dicho desprecio, convirtiéndose en el sujeto y pasando por el castigo, hasta que comprendan el mal que han causado y pidan disculpas uno a uno a los perjudicados por sus actos”.
Natalia Docampo











