En lo que llevamos de semana la muerte parece ser que está marcando el devenir de la misma: Los muertos no son todos iguales, no porque unos sean de primera o de segunda, que también, sino que a la hora de dejar este mundo unos lo hacen vendiendo violetas al son de un último cuplé, otros, dado el cargo que ocuparon en vida, requieren grandes pompas fúnebres, y por contraria otros escogieron el silencio para seguir las enseñanzas del poeta Antonio Machado
“Y cuando llegue el día del último viaje,
y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,
me encontraréis a bordo ligero de equipaje,
casi desnudo, como los hijos de la mar.”
La cuestión no está en quien nos ha dejado, o como lo ha hecho, ni en cómo se organizarán sus exequias, lo que les distingue a unos de otros es el llegar a comprender que nos queda de ellos tras su marcha, y ahí es donde el matiz adquiere dimensiones estratosféricas, y, sin ánimo de ofender, un pensador, una actriz y una política no nos dejan el mismo legado.
La historia, implacable con todos y cada uno de nosotros, será quien se encargue de juzgar a los tres finados; ella, y solo ella en alianza con el tiempo, será quien con una dureza inusitada les haga ascender el Olimpo de los Dioses o arrinconarlos en el olvido. Pero vayamos por partes, que hacer un “tótum revolútum” con personajes tan dispares sería cometer una villanía, y ya son bastantes los villanos que nos rodean como para querer pasar a formar parte de tan ilustre cofradía.
Empecemos por la que fue conocida como la Dama de Hierro dado que todavía no ha sido enterrada, estos ingleses ya sabemos lo dados que son a la pompa y ceremoniales a la hora de enterrar a uno de los suyos. La que fuera primera Mujer Ministro de la Gran Bretaña forma junto a Reagan y Juan Pablo II el triunvirato sobre el que se asentó el conservadurismo del pasado siglo y cuyas consecuencias sufrimos en pleno siglo XXI. Con sus luces y sus sombras, con sus aciertos y errores, lo que es innegable es que sin su euroescepticismo la UE y el Reino Unido no serían lo que son hoy, para bien o para mal, si ella no hubiera pronunciado su famoso “no, no, no”.
De la política saltemos al mundo del artisteo, nuestra cupletista patria encandiló a Hollywood con su poder de seducción mucho antes que la oscarizada actriz Penélope Cruz. La manchega, seamos sinceros, no fue buena actriz, ni tenía voz para cantar, pero desprendía ese algo que solo tienen las grandes star del celuloide amén de pasear el nombre de este país por medio mundo cuando ser español era sinónimo de apestado.
Hemos dejado al humanista, al intelectual, al escritor, al comprometido con la vida, al más indignado de todos los indignados, al “hombre humilde y errante” no por aquello de las damas primero sino porque siempre el postre se lo reserva uno para el final. Su marcha traerá consecuencias para todos a largo plazo ya que nos ha dejado huérfanos de ideas, y por estos lares estamos bastante escasos de ellas de un tiempo a esta parte.
Tres vidas que se han ido, tres personalidades diferentes. Desde aquí nuestras condolencias a sus familias…
“Requiem aeternam dona eis Domine.
Et lux perpetua luceat eis.
Requiescant in pace.
Amen”
Galiana











