Intervencionismo doméstico

Los ciudadanos no somos idiotas, tampoco adolescentes necesitados de un tutelaje por parte del Estado para todo, y mucho menos en temas relacionados con nuestro ámbito privado.

Le guste o no al Estado los de a pie que votamos cada cuatro años somos mayores de edad. Con nuestros defectos y virtudes nos responsabilizamos de casi todo cuanto hacemos, por supuesto de aquellos asuntos que tienen que ver con la economía doméstica, la alimentación, la educación de nuestros hijos, el cuidado de nuestros mayores…

De un tiempo a esta parte el gobierno emite leyes o decretos-ley donde conjugando el verbo prohibir limita nuestra capacidad de decidir en asuntos que atañen nuestra libertad como sujetos individuales, lo que viene siendo desde el Estado intervenir en nuestra vida privada.

Hace algunos meses la conocida como Ley del juego prohibió a los famosos hacer publicidad de cualquier juego de azar. No se entiende muy bien que el Estado siga publicitando la Lotería Nacional, debe ser que ésta no crea adicción al juego ya que esa fue la excusa que dio para dejar fuera del tinglado a famosos que se ganaban el pan con este tipo de trabajo. Dejando esto a un lado, que ya es, al famoso y a las empresas de este tipo les hicieron un agujero en el bolsillo, con la ludopatía ni se ha empezado.

A las modelos que anunciaban el número del coche de los pilotos en la Fórmula 1 se les prohibió hacerlo alegando cosificación de las mujeres. A ellas ese minuto de televisión les proporcionaba llamar la atención de las agencias de modelaje y avanzar en su carrera, la prohibición ha hecho que todo eso desaparezca. A los de a pie de paso nos dijeron qué no debemos pensar cuando vemos a una señorita ligera de ropa con un paraguas tapando de la lluvia a un piloto de Fórmula 1.

Por prohibir que no quede.

Se prohibió en los centros educativos tener máquinas expendedoras de cualquier tipo de bollería industrial o comida preparada. El sector que gestiona este tipo de alimentos ha tenido pérdidas considerables. El Estado sigue sin tener ni idea de qué almuerzan los chavales, la obesidad sigue a sus anchas.

Sigamos con una prohibición más.

Se va a prohibir la publicidad en televisión de todo producto azucarado dirigido a los menores y adolescentes. Parece ser que los adultos somos incapaces de decirles a nuestros hijos la palabra no. Todas estas empresas que se dedican a este tipo de productos verán mermados sus ingresos. Los críos no van a dejar de comer chuches por ello.

El Estado parece le ha cogido gustito a esto de intervenir en nuestra vida privada. Luego son otros los países intervencionistas en las libertades individuales, ya.

Galiana

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Acerca de Galiana

Escritora
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2 respuestas a Intervencionismo doméstico

  1. PercheronAC dijo:

    Cuanto más se entromete el Estado en nuestras vidas menos libres somos. Da igual para gobiernos de derechas, de izquierdas o mediopensionistas. Esa manía de los políticos de organizarnos al final solo tiene un objetivo, vivir a nuestra costa. Que se vayan a hacer puñetas y nos dejen en paz.

    Muy buen post, Galiana. Buenos días 😎

    Me gusta

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