Menores en libertad

Los menores están en libertad pero no debemos olvidar que siguen siendo un vector de contagio, es lo que los científicos se han hartado de decir. Incluso en plan catastrofista les llamaron bombas cuando se cerraron los colegios y se pretendía dejarles con los abuelos (personas de riesgo), como se había hecho siempre, ya que todavía no estábamos confinados.

Tras semanas teniendo a los menores encerrados el Gobierno, harto de tener metido en la oreja el soniquete del mantra de los psiquiatras sobre las brutales consecuencias que el encierro ocasionará a nuestros menores, ha decidido aliviar su confinamiento.

Vayamos por partes, que su salida siempre que tengan menos de 14 años y vayan acompañados de un adulto presenta demasiados interrogantes.

Pensemos en el menor saliendo de casa cogido de la mano de papá o mamá y la otra mano metida en el bolsillo. ¿Cuánto tiempo puede permanecer así? ¿Es tan obediente de reprimir sus ganas de correr, brincar, ir a la pata coja, todo ese tipo de juegos que hacen habitualmente al caminar? También ha podido sacar su patinete, el cochecito de la muñequita… ¡Cuidado! Cuando los cachivaches regresen a casa hay que desinfectarlos con lejía, como todo lo que traemos del exterior. Los progenitores deberemos ser capaces de evitar que se caigan para que no pongan las manos donde no deben. No seamos alarmistas. Algunos caminan al lado de la persona que les saca de paseo (con autorización escrita puede hacerlo cualquiera), sin ningún juguete preferido, como adultos, pero no la mayoría…

¡Felicidades! Cómo adultos sabemos que nuestros hijos e hijas no van a ser unos cabras locas, así que pasemos a la parte de cómo salir.

Se habla que los adultos vayamos con mascarilla, los menores llevarán una que se ajuste a su cara o no será eficaz. En casa, para que se acostumbren, los progenitores les habrán explicado que por ninguna circunstancia se la pueden quitar en la calle, como tampoco podrán tocarse la cara, ni los ojos.

Nuestros peques son unos campeones, lo han hecho de 10. En la calle han aguantado la mascarilla, no han tocado nada. Toca regresar.

Antes de entrar corriendo, porque como siempre se están haciendo pis, toca desinfectarse las suelas de los zapatos. Sin pasar por la taza del váter, quitarse con sumo cuidado la ropa y lavarse las manos. Si todas estas medidas de seguridad en un adulto son complejas en un niño se multiplican de forma exponencial.

Respecto de los adolescentes, 15,1 6 y 17 años, el Gobierno recuerda que siempre pudieron salir a por el pan, a la farmacia o por el periódico. Con esta aclaración pretenden acallar las voces de las familias que clamaban por el olvido de este colectivo pese a la magistral lección que están dando de adaptabilidad al confinamiento con reuniones de amigos o asistiendo a sus clases, todo online.

Seamos responsables antes de abrirles la puerta. Su salida a la calle es el inicio para el alivio del confinamiento de todos, de nosotros depende no tener que dar un paso atrás.

Galiana

 

Acerca de Galiana

Escritora
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3 respuestas a Menores en libertad

  1. Pingback: Menores en libertad – Manuel Aguilar

  2. Una duda: escribes que con autorización escrita cualquiera puede acompañar al niño, ¿aunque no conviva con él?

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